Rudolf Hommes Rodríguez

Extensión tecnológica manufacturera

Rudolf Hommes Rodríguez
Opinión
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
noviembre 16 de 2015
2015-11-16 11:35 p.m.
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Entre los conferencistas del evento organizado por el Consejo Privado de Competitividad, llamó la atención la presentación sobre programas de extensión tecnológica al sector manufacturero que hizo Jan Youtie, investigadora de Georgia Institute of Technology.

La extensión manufacturera que en EE. UU. se conoce como Programas de Extensión para el Sector Manufacturero (MEP, por sus siglas en inglés), se concibió al finales de los 80 como fruto de una alianza entre el Gobierno con el National Institute of Standards and Technology del Departamento de Comercio de EE. UU., universidades como Purdue y Georgia Tech, estados como Ohio, California, Carolina del Norte y Georgia, y el sector privado a nivel regional.
El MEP nació como respuesta al rápido cambio técnico y manufactura eficiente que lideró Japón en décadas pasadas, y a la irrupción de manufactura de bajo costo en China desde principios de este siglo.

El programa le ofrece a la pequeña y mediana industria conocimientos de expertos que la asisten en promover crecimiento, innovar, adaptar desde métodos probados hasta tecnología de punta para mejorar productividad, reducir costos y aumentar la calidad de producto y diseño, orientando los servicios y la transmisión de conocimientos a mejorar la competitividad. Estos expertos les transmiten a las empresas conocimiento tácito, que es el que proviene de la experiencia, no se aprende de libros, manuales o internet, sino de alguien que sabe.
La idea es sencilla: se trata de ofrecer, a precios relativamente bajos, servicios de asesoría de gente que esté al corriente de los desarrollos técnicos y administrativos de las compañías más competitivas y tenga experiencia aplicándolos: van a las empresas y hacen un diagnóstico de su nivel de competitividad, enfocándose en costos, incorporación de tecnología, prácticas administrativas e innovación.

De estas visitas, sale un diagnóstico y propuestas de mejoramiento para reducir costos, aumentar ventas, incorporar tecnologías e innovar, que se traducen en mayor productividad y competitividad. Los expertos permanecen en las compañías o las asisten en la etapa de aplicación de las recomendaciones.
La manera de mantener los costos bajos para los usuarios es aportando recursos estatales, federales y municipales, vinculando la experiencia de personal próximo a retirarse, o ya jubilado, pero activo, con la participación de las universidades y de centros mixtos, alianzas públicas y privadas de desarrollo técnico y tecnológico.
Según la conferencista, el esquema de extensión manufacturera o tecnológica ha dado resultados que validan su existencia, en términos de productividad y eficiencia de las empresas que usan sus servicios, y es un mecanismo de transferencia de tecnología que se necesita más en países en desarrollo.

En Europa hay servicios similares. Cerca de Florencia, los gobiernos municipales y las universidades sostienen un centro de alta tecnología que ha ayudado a desarrollar textiles de lujo para la industria de la moda, y se especializa en procesos y diseño industrial.
Durante el evento se discutió cuál institución debería liderar la organización de algo por el estilo en Colombia, y se sugirió el Sena. Se debe contar con ellos, pero el liderazgo debe provenir del ministerio de Industria, con la activa participación de las facultades de ingeniería de las universidades y de las cámaras del comercio, que ya cuentan con recursos para este fin, y podrían recibir apoyo de las instituciones especializadas en extensión manufacturera.

Rudolf Hommes
Exministro de Hacienda
rhommesr@hotmail.com


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