Rudolf Hommes Rodríguez

Máxima posible

Rudolf Hommes Rodríguez
Opinión
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
agosto 19 de 2014
2014-08-19 01:45 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/23/56ccbf52f0b4a.png

La nueva estructura de poder administrativo en la Presidencia se propone como fórmula para que en el periodo de Santos II se ejecute el programa de Gobierno y se termine de realizar lo que no se hizo en lapso anterior, cuando una de las grandes fallas de la administración fue la lentitud para ejecutar y la forma como las decisiones del alto Gobierno quedaban empantanadas por problemas de coordinación entre ministerios, o porque a la burocracia le da lo mismo hoy que la semana o el mes entrante, y prefiere no hacer oportunamente lo que se necesita.
El propósito de la reforma es válido y las personas designadas para llevarlo a cabo están muy bien escogidas, pero no va a ser fácil que operen sin atravesárseles a los demás. Por ejemplo, tal como se han presentado, los cargos de Ministro de la Presidencia y Ministro Consejero del Gobierno y el Sector Privado tienen funciones intersectadas. El primero va a coordinar el Gobierno Central, y el segundo le hará seguimiento a todo el Gobierno y coordinará las tareas del gabinete. ¿Cuál de los dos responde y a quién reportan los pobres ministros que quedaron convertidos en viceministros de un plumazo? ¿Hay relación de subordinación entre los dos superministros? Probablemente, esto último va a ser lo primero que se resuelva, y no sería extraño que a uno de los dos le encuentren oficio en otra parte.
El Ministro de Hacienda no va a aceptar que pongan a alguien encima, y si lo admite va a desconocer una larga tradición de que ese ministerio es el primero entre pares y ha sido siempre un superministerio. La resolución de este tema, probablemente será que no son cuatro, sino cinco los superministros con acceso directo al Presidente. Pero va a ser difícil que los demás se traguen verse convertidos en ministros de segunda categoría.
El Ministro del Interior tendría a su cargo consultas previas, indígenas o afrodescendientes, porque todo lo demás lo hará uno de los dos superministros de la Presidencia con responsabilidad de Gobierno, o el Vicepresidente. ¿Con qué cara asistiría la Canciller a las reuniones con sus pares si la perciben como segundona? El Ministro de Defensa, independientemente de la persona que ocupa el cargo, tiene problemas de autoridad en su ministerio por ser civil. Si no es, además, el civil que le reporta al que manda, le van a obedecer solo sus viceministros, si no deciden brincárselo. Van a surgir conflictos en todos los ministerios. Eso, sin especular sobre problemas de personalidad y ego que también van a ser inmanejables.
Si el Presidente cree que va a tener más tiempo para pensar y para dar línea está muy equivocado. No le va a alcanzar para resolver los conflictos y recibir a todos los que van a golpear a su puerta, porque no saben a cuál superministro dirigirse.
Cambiando de tema, sería muy oportuno que el Congreso adopte una nueva costumbre antes de elegir Contralor, Procurador o Fiscal: exigirles a los candidatos ternados una declaración juramentada de que en cargos anteriores no han recibido coimas, comisiones o cualquier otro pago o beneficio derivado de haber usado su posición para impedir o propiciar un negocio privado. Si lo hacen van a tener un problema menos.

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado