Rudolf Hommes Rodríguez

¿Zidre?

Rudolf Hommes Rodríguez
Opinión
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
octubre 13 de 2014
2014-10-13 08:39 p.m.
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Finalmente, se puso a consideración del Congreso un proyecto de ley que permitiría la utilización de terrenos baldíos para organizar alianzas productivas entre campesinos y capitalistas, empresarios o propietarios en Zonas de Interés Rural y Económico (Zidre). Además, contempla la posibilidad de que empresas o empresarios privados puedan ser propietarios de tierras que originalmente fueron o han sido baldíos.

Indiscutiblemente, el proyecto es un paso en la dirección correcta y contiene aspectos muy positivos, el más destacado de ellos es permitir actividad empresarial en la Altillanura colombiana, pero le hace falta atrevimiento y no tiene alma, que es lo que se necesita para partir en dos el desarrollo rural en Colombia.

Por una razón, que quizás tiene raíces culturales y religiosas, el capitalismo no es bien visto, a pesar a pesar de que a muchos colombianos lo que los mueve es el ánimo de lucro, casi exclusivamente, y el apego a la propiedad. Cuando hablan de eso lo hacen con diminutivos, como lo hacía uno de nuestros presidentes más populares. La gente no tiene haciendas, sino una tierrita y no gana plata, sino pesitos, no tiene hatos, sino un ganadito.

El proyecto es de esa onda, quizás por el temor reverencial que injustificadamente se le tiene al senador Robledo, que ve un propietario y lo embiste como toro bravo a trapo rojo. La iniciativa habla de que las Zidres operarán en regiones “donde la productividad, fertilidad y eficiencia de la tierra es baja”, como ¿la Altillanura? Ni siquiera es del Ministerio de Agricultura -porque el Ministro se ha declarado impedido-, lo presenta el Ministro del Interior en compañía del ¡Superintendente de Notariado y Registro! Un país no desarrolla cuatro millones de hectáreas con ese talante ni atrae inversionistas de la categoría que se necesita partiendo de esas premisas.

La Altillanura es una de las últimas fronteras, no solo de Colombia, sino del mundo. Representa una “oportunidad inigualable para contribuir a la seguridad alimentaria mundial” y a nivel nacional para alcanzar soberanía alimentaria, “el autoabastecimiento para la agroindustria y la generación de la bioenergía en el país”.

Según la FAO, los países que reúnen las condiciones de extensión, clima y acceso a agua para aumentar la frontera agrícola del mundo, son solo seis, y Colombia es uno de ellos. Los demás son. Angola, Congo, Sudán, Argentina y Bolivia.

Si vamos a responder a esa oportunidad, no va a ser tímidamente, con criterios contrarios al desarrollo capitalista, como pretende hacerlo el proyecto. Hay que dejar que los que se arriesgan a entrar, lo hagan con la expectativa de ser ampliamente recompensados, más aún, porque se va a condicionar su ingreso a que lleven de socios a grupos de campesinos.

Pero en la protección de los derechos de esos campesinos en esas asociaciones, tampoco se distingue este proyecto de ley, porque apenas menciona, de pasada, que el Ministerio de Agricultura ejercerá la vigilancia de los proyectos, cuando se necesita un aparato de supervisión efectivo y sofisticado y una reglamentación de las asociaciones para proteger a los campesinos y hacerlos valer como iguales de los empresarios y de los propietarios de la tierra. (Continúa).

Rudolf Hommes R.
Exministro de Hacienda
rhommesr@hotmail.com


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