Primero los niños

Emergencias como la que hoy enfrentamos despojan a la humanidad de elementos simbólicos.

Ruth Camelo
POR:
Ruth Camelo
mayo 03 de 2011
2011-05-03 12:40 a.m.

 

El Día de la Niñez, que anualmente se celebra en Colombia el último sábado de abril, este año estuvo enmarcado por una coyuntura que pone de relieve las necesidades de nuestra población infantil.

Según las cifras oficiales, cerca de la tercera parte de los más de 2 millones de damnificados por la emergencia invernal son niños y niñas. Sin embargo, aunque ‘La Niña’ –como paradójicamente se bautizó a este fenómeno climático– ‘aguó’ la conmemoración de esta décima edición, también debería reforzar nuestro compromiso de promover sus derechos.

En este momento de alteración, cuando la población está más dispuesta a dar muestras de solidaridad, con mayor razón reiteramos el compromiso de la Corporación Día de la Niñez y convocamos a los colombianos a sumarse a nuestra gestión. Nuestro propósito es contribuir con el desarrollo de la infancia a través del juego, el lenguaje propio de los niños.

Este ‘mantra’ nos ha convertido en constructores de tejido social desde la lúdica.

Y aunque para muchos parezca superfluo hablar del juego en medio de la crisis que inunda al país, es justamente ahora cuando el tema adquiere mayor relevancia dado que las catastrófes vulneran particularmente a la población infantil.

En las zonas más afectadas, donde se cuenta un alto número de niños y niñas damnificados, es importante que junto con las soluciones en materia de salud, educación y vivienda, también se brinde el apoyo psicosocial adecuado para minimizar el impacto de la tragedia sobre niños y niñas.

En este propósito el juego es un factor determinante para procurar el equilibrio emocional y la unidad familiar necesarios para superar las tensiones.

Emergencias como la que hoy enfrentamos los colombianos despojan a la humanidad de elementos simbólicos, que para muchos son el eje de sus vidas: un techo que albergaba un hogar, bienes y objetos personales que narraban historias. Es entonces cuando un juguete adquiere un significado aún mayor, pues inspira protección y confianza, en medio de la zozobra, la soledad y el miedo.

Así mismo, por sus propios atributos, el juego se vuelve en escenario clave para restablecer el ritmo normal de la vida. Mientras se restauran las actividades cotidianas, el juego permite habilitar espacios alternos para el aprendizaje, la diversión, la socialización y el diálogo.

A través de la lúdica se consigue promover el desarrollo psico-social, la edificación de la personalidad y la transmisión de los valores.

Hoy más que nunca invito a los colombianos a extender la conmemoración del Día de la Niñez, más allá del sábado que acaba de pasar, citando una de las frases célebres de la película La vida es bella, del italiano Roberto Benigni: “arranca el juego”, le dijo Guido –el protagonista– a su hijo Josué, en uno de los momentos más emotivos, cuando un guardia les da la ‘bienvenida’ a un campo de concentración nazi.

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