Sandra Forero Ramírez
columnista

A propósito del 4 por ciento de crecimiento

La actividad edificadora está en capacidad de generar medio punto adicional de crecimiento y cerca de 140.000 nuevos empleos por año. 

Sandra Forero Ramírez
POR:
Sandra Forero Ramírez
agosto 27 de 2018
2018-08-27 10:23 p.m.
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El punto de partida de la economía para el inicio del Gobierno de Iván Duque denota un panorama con elementos de la coyuntura que pasan de oscuro a claro. En el segundo trimestre, la economía se expandió a una tasa de 2,8%, mejor registro de los últimos 12 trimestres, y a esto se suman la recuperación de la confianza del consumidor, la tendencia favorable de la inflación hacia la meta, y un contexto de tasas de interés que ayuda el dinamismo del canal crediticio.

En su discurso de posesión, el presidente Duque ancló su apuesta para llevar el crecimiento económico al 4%, cifra que más allá de una meta de gobierno debe convertirse en un objetivo común que permita encaminar los esfuerzos de todos los sectores económicos y, a su vez, priorizar acciones que conduzcan el aparato productivo, la inversión y la demanda agregada en la trayectoria ideal.

¿Se puede lograr? Definitivamente sí. Es claro que se requieren acciones estructurales para reducir la vulnerabilidad de las finanzas públicas, crear un marco tributario que incentive la inversión de las empresas, consolidar el ajuste de las cuentas fiscales y garantizar la estabilidad macroeconómica, entre otros.

En términos del gasto y consumo de los hogares, una tasa de interés de referencia de 4,25% y una inflación cercana al 3% son un buen punto de partida; no obstante, se requieren acciones que incentiven la demanda sobre sectores con alto grado de encadenamientos, efectos de corto plazo sobre el empleo y multiplicadores económicos. La historia y las recomendaciones en la materia dictan que la construcción de edificaciones cumple con la receta.

Las inversiones anuales en edificaciones que realizan los hogares en vivienda nueva y las empresas en áreas comerciales suman 10 puntos porcentuales al PIB. Eso se debe sostener y aprovechar para alcanzar la meta de crecimiento. Dinamizar este sector requiere de acciones en múltiples frentes, pero con el fin de resumir, los esfuerzos deben ir en tres direcciones. La primera es el impulso a la demanda, para lo que se requieren los recursos que garanticen la continuidad del programa de vivienda social Mi Casa Ya, el cual se orienta a atender el 70% de la necesidad habitacional del país. La segunda es sobre las condiciones necesarias para la inversión, y eso se logra asegurando que los proyectos urbanísticos cuenten con seguridad jurídica y reglas estables en materia de actuaciones administrativas, decisiones judiciales, directrices de ordenamiento territorial, disposiciones ambientales, articulación institucional y costo regulatorio. La tercera de ellas tiene que ver con acciones que promuevan la productividad, como la digitalización y la formación de la mano de obra en las regiones del país.

Con acciones correctas, la actividad edificadora está en capacidad de generar, como mínimo, medio punto adicional de crecimiento y cerca de 140.000 nuevos empleos por año. No se puede olvidar que el sector de la construcción tiene un doble mérito social y económico, con rápida respuesta a los estímulos del mercado y a las acciones de política económica. Si nos trazamos el 4% de crecimiento económico como meta debemos usar los canales más efectivos y, además de sentar las bases con las reformas estructurales anunciadas, aprovechar que la vivienda y la construcción puedan ser grandes catalizadores de ese propósito.

Appendix: al ministro Jonathan Malagón y su equipo, los mayores éxitos en su gestión.

Sandra Forero Ramírez
Por Presidente Ejecutiva de Camacol

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