Sandra Forero Ramírez
columnista

Los méritos estructurales de la vivienda

La discusión sobre vivienda en el proyecto de reforma tributaria no se hila bajo la visión sesgada del retorno a las inversiones del sector privado.

Sandra Forero Ramírez
Opinión
POR:
Sandra Forero Ramírez
noviembre 17 de 2016
2016-11-17 09:15 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7ce79647b1.png

La naturaleza de la vivienda como símbolo de bienestar es parte de una historia de gran calado. En el mundo, el fenómeno de urbanización y las políticas en pro del desarrollo económico y social encuentran en la vivienda un soporte fundamental.

En Colombia, algunos avances se han dado en las últimas décadas. Sin embargo, solo en los años recientes se ha afianzado una política de vivienda, con un sustento estructural en la consolidación de la oferta de proyectos y simultáneamente en el fortalecimiento de las condiciones de demanda. El modelo cuenta con un moderno andamiaje institucional, financiero y fiscal con programas para cada segmento de la población.

Esto permitió escalar en la producción de 160.000 a 260.000 unidades habitacionales por año, con un aumento de más de 20 puntos porcentuales en la participación de la vivienda social. La estrategia, además de ser una lección en política pública, describe una apuesta oportuna y consistente con la superación de las brechas sociales.

Muchos argumentos pueden soportar a la vivienda como sinónimo de bienestar, sin embargo, en Colombia hay elementos que no se pueden olvidar: cinco de los quince componentes que determinan la pobreza multidimensional están asociados a las carencias en el acceso a la vivienda formal; 196.000 nuevos hogares anualmente califican como potenciales beneficiarios de la política de vivienda social; persiste un déficit habitacional cuantitativo que afecta a cerca del 8 por ciento de las familias, y sigue siendo la vivienda el mayor activo que preservan los hogares de clase media como soporte de su estabilidad patrimonial.

A esto se suman las externalidades que se derivan de la construcción de vivienda. Demanda de insumos por 15 billones de pesos anuales (2 por ciento del PIB), creación de 2,4 empleos por cada 25m² de construcción de vivienda, efectos multiplicadores de la inversión pública en vivienda sobre el crecimiento económico, el impulso al desarrollo urbano formal, la inversión regional y la generación de fuentes sostenibles de financiación y tributación local.

De este modo, se debe aclarar que la discusión que se da en torno a la vivienda en el proyecto de reforma tributaria estructural no se hila bajo la visión sesgada del retorno a las inversiones del sector privado, sino, por el contrario, sobre la necesidad de evaluar objetivamente los méritos, también estructurales, que el acceso a la vivienda formal y la promoción de proyectos generan para el país.

Como sector productivo nos corresponde hacer parte de las discusiones y, desde luego, advertir sobre los riesgos que vemos en las propuestas, sin desconocer en ningún momento la necesidad de la reforma como base fundamental para las inversiones, el fortalecimiento empresarial, el empleo, la salud fiscal y la eficiencia en la administración tributaria que se requiere.

Se ha insinuado la intención del gremio de ocupar privilegios fiscales o de preservar el improcedente statu quo tributario, pero la realidad es que, además de apoyar los objetivos de una reforma que necesita el país, desde el gremio se ha planteado de manera ecuánime y legítima la importancia de la vivienda social y la esencia de su diferenciación tributaria. Al fin de cuentas, sacar avante la reforma tributaria es lo más importante, siendo su carácter estructural un equivalente de eficiencia, progresividad y sostenibilidad fiscal, y no una receta irrefutable con desaciertos que desconozcan, por ejemplo, los méritos estructurales de la vivienda.

Sandra Forero Ramírez
Presidenta Ejecutiva de Camacol

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado