Sandra Forero Ramírez
columnista

Construcción, engranando la nueva economía

El ramo de la construcción es un instrumento relevante en la política económica, ya que se destaca su contribución para acelerar el crecimiento.

Sandra Forero Ramírez
Opinión
POR:
Sandra Forero Ramírez
agosto 29 de 2016
2016-08-29 08:16 a.m.
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El reconocimiento de las relaciones de interdependencia en la estructura productiva del país es de gran relevancia para el diseño de estrategias de inversión pública, productividad, competitividad y desarrollo empresarial. Además del entorno macroeconómico y su importancia para el crecimiento de las firmas, existen elementos de tipo microeconómico como las relaciones interindustriales y los flujos de inversión y demanda intersectorial que brindan criterios para el análisis económico.

En esa lógica, es bien conocido que el sector de la construcción es un instrumento relevante en la política económica, por su destacada contribución para acelerar el crecimiento, crear empleo y convertirse en un pilar simultáneo de la necesaria trilogía de crecimiento de los países: consumo, inversión y valor agregado.

La principal característica del ramo es la capacidad de impulsar las industrias proveedoras de insumos, en un primer nivel, y seguir generando efectos multiplicadores sobre la cadena de valor que alimenta, a su vez, a estas industrias. Además, sus encadenamientos hacia adelante subyacen de ser un insumo para la financiación y prestación de actividades comerciales e inmobiliarias, sin desconocer los efectos positivos para sectores mobiliarios y servicios de remodelación.

Solo en el caso de Colombia, hay cerca de 13 millones de viviendas que demandan más de $5 billones anuales en insumos para reparaciones y remodelaciones, valor que se suma a los $30 billones que se demandan en materiales para la construcción de 28 millones de metros cuadrados nuevos que se desarrollan cada año. Con esto, y las obras civiles, se generan 1,4 millones de empleos directos para el país.

Así las cosas, el protagonismo que puede tener la actividad es evidente dentro de lo que el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha denominado 'la transición hacia una nueva economía', el paso de un modelo de desarrollo con alta dependencia en los precios internacionales del petróleo y los minerales, a una nación moderna en la que los servicios, la agroindustria, el turismo y la generación de valor agregado serán los grandes generadores de empleo, crecimiento y bienestar.

A estas consideraciones y frente al contexto externo del país, relacionado con la balanza comercial y el déficit en la cuenta corriente, la cadena de valor de la construcción le apuesta a incentivar las exportaciones, pero es importante trabajar en la reducción del costo país, entendido como la infraestructura de transporte y logística, costos de transacción y trámites, la estabilidad jurídica, entre otros.

De este modo, seguir pensando en la construcción como motor de la industria nacional, en un contexto de transición hacia una nueva economía, hace reflexionar sobre su potencial de crecimiento. Las cifras son contundentes y describen un positivo espacio de crecimiento de largo plazo: la formación de 250.000 hogares por año, un déficit habitacional de 1,3 millones de viviendas, un acelerado proceso de urbanización, nuevas ciudades con incipientes desarrollos inmobiliarios y el 48% de la población viviendo en condición de arrendamiento, son apenas algunas señales de lo que le deparará a la construcción y la industria en su trascendental papel de engranar el aparato productivo en el nuevo contexto económico.


Sandra Forero Ramírez
Presidenta de Camacol

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