Sandra Forero Ramírez
columnista

Visión conjunta para reconstruir Bogotá

Los proyectos que requiere son más que discusiones insubstanciales de corte político e inmediatistas.

Sandra Forero Ramírez
POR:
Sandra Forero Ramírez
mayo 04 de 2017
2017-05-04 08:36 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7ce79647b1.png

El pulso de opinión sobre el acontecer urbano sigue siendo movido por las encuestas de favorabilidad y popularidad de los alcaldes. Más allá de calificar esto como un instrumento de aprobación o desaprobación de la gestión de las administraciones, lo sensato es evaluar si estamos avanzando en la dirección correcta. El caso de Bogotá es el más emblemático.

La ciudad ha estado inmersa en un pesimismo que se alimenta de la casuística que trae el diario vivir. Movilidad, seguridad, entre otros temas que demandan la gobernanza urbana, hacen que, con el contagio de las redes sociales, surjan campañas de desprestigio y acciones que minan la confianza de los ciudadanos, socavan la gobernabilidad y dividen la opinión en posiciones que alejan lo más importante: una visión conjunta y de largo plazo para reconstruir una metrópoli, que, por más de una década, estuvo encubriendo debilidades de gestión y planificación.

Ejemplos para dividir pueden darse por doquier: el trazado y la construcción del metro, el tratamiento de las zonas deprimidas, las estrategias para recuperar el espacio público, las causas y soluciones del sistema de transporte, y las acciones para promover el desarrollo formal y la construcción. Pero mientras se siguen moviendo opiniones, algunas con corte populista y cortoplacista, la evidencia muestra una realidad.

En la actividad edificadora, los efectos se ven en la dificultad de acceso a vivienda formal que enfrentaron los ciudadanos en la última década. La ciudad perdió 15 puntos porcentuales de participación en el total de construcción del país entre el 2002 y el 2015, eso significa que pasó de construir 2,17m² por hogar en el 2002 a 2,09m² en el 2015, eso es una reducción de 4 por ciento, mientras que en el resto del país pasó de 1,1m² a 2,0m², representando 78 por ciento más.

Afortunadamente, hay proyectos innovadores, incluyentes, estructurados y con visión de largo plazo que ayudarán a revertir esa tendencia. Es el caso de Ciudad Lagos de Torca, un modelo urbanístico que plantea la construcción de 150.000 viviendas, de las cuales 50.000 serán viviendas sociales. Con 400 hectáreas de espacio público, es decir 14m² por habitante, 300 hectáreas de vías, sistema de parques lineales, un parque de más de 150 hectáreas con el 50 por ciento del área en un parque ecológico de humedal y el resto en zonas recreativas. En movilidad, ciclo-rutas en el 100 por ciento de las vías y seis troncales de Transmilenio. Tendrá, además, equipamientos dotacionales de hasta dos hectáreas (colegios, centros de salud, etc.), ubicados frente a parques; y con centros comerciales a cielo abierto. Además, el proyecto, que involucra los mejores estándares urbanísticos, financiará las obras de infraestructura urbana con cargo a las inversiones del sector privado, minimizando el impacto fiscal y asegurando su ejecución.

Por eso, hay que cambiar la percepción sobre el desarrollo que está emprendiendo Bogotá. Los proyectos que requiere son más que discusiones insubstanciales de corte político e inmediatistas. La reconstrucción debe partir de una visión conjunta, del empoderamiento ciudadano, de la discusión objetiva del largo plazo sobre la mesa de las realidades del territorio y las necesidades de la población; y el apoyo a la gobernabilidad que se requiere para avanzar. De lo contrario, la perspectiva no nos dará para más de dos años y el desarrollo planeado e incluyente de la ciudad seguirá siendo una utopía.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado