El gran empuje de Brasil

Colombia debe asumir el liderazgo perdido de los países de la esquina Norte de Suramérica a través d

Santiago Araoz-Fraser
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Santiago Araoz-Fraser
julio 13 de 2010
2010-07-13 11:09 a.m.

El vecino gigante es un desconocido para los colombianos, mientras su influencia real aumenta, pues ya superó la etapa en la que jocosamente se comentaba que "Brasil ha sido, es y siempre será una gran promesa".

Hoy es una realidad con gran dinamismo, ya que tiene una superficie de 8'547.400 kilómetros cuadrados, población de 194 millones de habitantes, con producto nacional bruto per cápita de 7.739 euros en el 2008, y con una previsión de crecimiento para el 2010 entre el 5 y el 6,8 por ciento.

Se está volviendo un país petrolero (como afortunadamente le está ocurriendo también a Colombia) y es la granja del mundo, con el estado de Mato Grosso como símbolo del milagro agrícola brasileño. Ahora es el primer exportador mundial de carne de res, pollo, soya, maíz, jugo de naranja, azúcar, algodón y café. En industria también se destaca: la firma Embraer es, después de Boeing y Airbus, la tercera productora de aviones especializados en el transporte regional y totalmente globalizada, pues tiene ensamble y montaje en China y Estados Unidos.

Al respecto del gran empuje del Brasil, es útil recordar que la teoría organicista del filósofo inglés Herbert Spencer establece, que las leyes de la evolución de los organismos biológicos se aplican a las sociedades humanas. Es decir, la historia está regida por el ciclo biológico, ya que todo nace, madura (como está ocurriendo en Brasil), se reproduce, declina y muere para volver a comenzar. La actual tendencia ascendente se debe a varios factores, entre los cuales es necesario mencionar el deseo del brasileño del común de que su país llegue a ser una potencia internacional, porque en prospectiva cuenta mucho el futuro deseado. Lo cual se ha visto favorecido por un manejo estratégico muy eficiente, sobre todo en São Paulo (con el más alto nivel científico de América Latina) de donde nacen tácticas para mejorar la competitividad industrial y agrícola, gracias a un trabajo conjunto entre los posgrados del Instituto Getulio Vargas y el Estado, las regiones y las mismas empresas.

La academia brasileña respalda investigaciones y aportes con base teórica autóctona, para a dar soluciones a sus problemas. En ese terreno sobresalen economistas como Nildo Ouriques y Plinio Soares y sociólogos como el ex presidente Cardozo con la teoría de la dependencia.

En relación con Colombia, Brasil es un potencial aliado (con afinidades aún de tipo cultural), con quien no ha habido disgustos, pero con quien se ha perdido territorio y necesita acceder al Océano Pacífico.

Por esta razón, todo lo relacionado con la vía Tumaco-Mocoa-Puerto Asís es muy estratégico, pues a este último puerto llegan barcos hasta de 1.000 toneladas, y su paso por la Cordillera de los Andes es el más bajo de la región.

En términos prácticos, Colombia debe asumir el liderazgo perdido de los países de la esquina Norte de Suramérica a través del diálogo y la negociación civilizada, para crear una ruta estratégica que defienda nuestro interés nacional, pero que asimile la experiencia brasileña en aspectos como el milagro agrícola tropical mencionado.

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