Incertidumbre, prospectiva y estrategia

Santiago Araoz-Fraser
POR:
Santiago Araoz-Fraser
octubre 01 de 2008
2008-10-01 12:28 a.m.

Desde su origen el hombre ha sentido la necesidad de descifrar, prepararse y aun tratar de controlar el futuro. Existen tendencias definidas, como la búsqueda permanente del progreso; pero, para bien o para mal, surge la incertidumbre, entendida como el triunfo de lo inesperado. Para enfrentar esa realidad que se agudiza en las etapas históricas de cambio acelerado los individuos, las organizaciones y los países deben aplicar estrategias para defenderse y superar a la competencia.

Ante el vertiginoso cambio del entorno, se presenta el dilema entre: 1-subestimar lo imponderable e impredecible y confiarse proyectando la experiencia reciente y 2- sobrevalorar esa dinámica y, buscando entenderla, apelar a métodos poco confiables que terminan aplicando lo que coloquialmente se conoce como improvisación estratégica. El sentido común aconseja orientarse por el equilibrio entre los dos extremos.

Un buen apoyo metodológico es la prospectiva concebida por Gaston Berger como una nueva disciplina para ubicar y hacerle frente a los problemas previsibles del hombre y las sociedades, partiendo de las tendencias identificables para afrontarlos con planes y proyectos racionales y eficaces a largo plazo. Para el efecto, partió del concepto anglosajón prospect, con su traducción 'prospección', aplicable a los terrenos de muchas de las ciencias sociales. Ahora se utiliza el proceso de la prospectiva por escenarios, mediante el cual se esbozan alternativas futuras y donde el futuro deseado cuenta mucho. Esto es aplicable a los sectores público y privado mediante los aportes de los expertos, quienes en sus áreas conocen de dónde se viene, dónde se está e intuyen hacia dónde se va. Con el propósito central de buscar correctivos para mejorar la realidad futura se piensa y proyecta libre de todo determinismo, partiendo de lo histórico -identificando las tendencias seculares de las principales variables- analizando la coyuntura y proyectando a partir de las alertas tempranas.

Para competir eficientemente por y en el futuro es necesario tener y refinar las visiones de conjunto y del porvenir y con los apoyos mencionados que se potencian con las grandes virtudes de la sabiduría y la sensatez, deducir las urgentes estrategias defensivas y ofensivas frente a retos tales como: reducir el impacto del panorama de receso internacional; avanzar en los desafíos de mejorar en lo alimenticio, energético y ambiental; defendernos de la especulación por las burbujas financieras; reducir la deuda externa; controlar la inflación, propiciar el ahorro y el empleo; y naturalmente mejorar en todo lo social para que se logre estabilidad a largo plazo, que es necesaria para acercarse al crecimiento y desarrollo autosostenido. Así las cosas, se debe avanzar negociando, respaldados en las estrategias, que corresponden al nivel de la guerra, y en las tácticas propias de la aplicación en las batallas. Lo anterior, debe fundamentarse en el principio que la fortaleza de los débiles está en evitar el enfrentamiento frontal con los poderosos, anticipándose a las tendencias globales, para poder cortar por el atajo y adelantarse a las condiciones predecibles de los mercados y, así, ganarles de mano.

santiago_araoz@hotmail.com

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