Librecambismo y proteccionismo | Opinión | Portafolio

Librecambismo y proteccionismo

Para la macroeconomía, la variable sector externo siempre ha sido importante, pero ahora es determin

Santiago Araoz-Fraser
POR:
Santiago Araoz-Fraser
marzo 25 de 2009
2009-03-25 12:45 a.m.

Para la macroeconomía, como ciencia, la variable sector externo siempre ha sido importante, pero ahora es determinante, porque estamos en medio de la crisis de la globalización. Venimos de cerca de veinte años de librecambismo, y hay graves problemas a nivel planetario que no se autocorrigen y por pragmatismo empiezan a enfrentarse con políticas y medidas de inspiración proteccionista. Esa secuencia no es nueva, es una constante histórica, pues en forma repetida el primer enfoque sucede al segundo y así sucesivamente.

El librecambismo, conocido como 'la apertura', es una baja general de aranceles. Esta corriente se respalda en el axioma: que es lo conveniente para los consumidores, porque acerca los precios a los costos de producción, estimulando el comercio internacional siendo favorable para todos, siempre y cuando haya gran competencia. Está conceptualmente basado en los aportes de David Ricardo, en especial lo relativo a las ventajas de la especialización y la división internacional del trabajo. Y tiene lugar por las economías de escala, pero en la vida real, también resultó favorable a la especulación y la concentración.

A su vez, el proteccionismo es otra corriente que pretende favorecer la producción y el empleo internos utilizando el alza de los aranceles y la aplicación de medidas para-arancelarias, aun llegando hasta cierto control cambiario y de las compras estatales, como se planteó en E.U. con las adquisiciones de hierro y acero para las inversiones en infraestructura. Se da en las etapas históricas de contracción cuando las naciones se enfrentan por controlar los consumidores y atraer el empleo, que con frecuencia conduce a peligrosas guerras por los mercados. Así, el proteccionismo es una reacción natural de los países para defender: a sus trabajadores, sus reservas estatales y privadas y aun mejorar los términos de intercambio ante la caída de las materias primas. Si bien trae problemas tales como el sobredimensionamiento del poder estatal, podría llegar a ser de urgente aplicación, pues el desempleo ya llegó al 14,2 por ciento.

Por lo tanto, es necesario prepararse y actuar para un aterrizaje suave.

Hay antecedentes teóricos importantes, entre ellos John Maynard Keynes (1883-1946) que, inspiró las políticas que aplicó F. D. Roosvelt para salir de la Gran Depresión atacando la insuficiencia de la demanda como factor que contrae la producción; es importante consultar su Tratado sobre el dinero (1930) y Teoría de la ocupación el interés y el dinero, y considerar lo que ofrece la escuela llamada neokeynesianismo.

En fin..., siendo las cosas lo que son y estando en medio de la caída mundial de lo que Kondratieff llamó las ondas largas de la economía, es indispensable prepararse y actuar con estrategias y tácticas agresivas y defensivas que deben considerar lo que está planteando el nuevo Gobierno de E.U. (que es un gran cambio generacional): mayor y más profunda intervención estatal mediante un estado-nación más fuerte y mejor financiado, para que con nuevas políticas arancelaria y cambiaria, apoye tanto la producción y el empleo como fortalezca la demanda interna. Todo lo cual nos recuerda el Gobierno por excelencia del desarrollo hacia adentro: el de Carlos Lleras Restrepo. 

santiago_araoz@hotmail.com

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