El patrón producción y consumo

El mayor objetivo de mercado con capacidad de compra creciente serán las clases medias en ascenso, e

Santiago Araoz-Fraser
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Santiago Araoz-Fraser
septiembre 07 de 2010
2010-09-07 12:02 a.m.

Se empieza a discutir internacionalmente qué pasó en los últimos 60 años, es decir, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy.

Los primeros resultados de esa responsabilidad histórica son regulares, si bien se lograron algunas buenas cifras en crecimiento de PIB y notables avances en tecnología (entendida como la aplicación de los avances científicos en la producción, distribución y consumo de los bienes y servicios), los otros efectos son menos que discutibles, pues en lo ambiental, el calentamiento global es una amenaza real y concreta, y en la cuestión social los indicadores de pobreza y de violencia siguen siendo altos y sin perspectivas.

Así se manifiesta en el gran interrogante de ¿para qué y para quién se produce? Es decir, qué implica el patrón producción y consumo que rigió mundialmente hasta la crisis del 2008, y cuál debe ser hacia el futuro, cuando las Naciones Unidas proponen uno sustentable en un contexto de "cambio suficientemente rápido para mantener el ritmo del crecimiento económico...".

O sea, cada vez menos despilfarro de los recursos claves, tales como el agua y lo energético, y mayores posibilidades de satisfacer las necesidades de cerca de 3.000 millones de personas mal nutridas y pobres. Como ejemplo, producir cada vez menos carteras de lujo para mujer, que en los almacenes de Las Vegas llegan a costar hasta US$45.000, y progresivamente apoyar y estimular la producción de alimentos y bienes básicos para las canastas familiares de los mercados masivos.

La demanda es la variable independiente que impulsa el crecimiento de la agricultura, la industria y los servicios, lo cual favorece el empleo, que a su vez incrementa el gasto de los hogares. Y así, sucesivamente en una espiral positiva para superar la crisis del 2008 y orientarse a satisfacer necesidades nuevas con dinamismo.

Colombia, con racionalidad histórica, se ha especializado en producir en sus tierras triple A, que son relativamente escasas (entre el 5 y el 10 por ciento del total), productos suntuarios de muy buen valor, pero de consumo masivo en los mercados internacionales tales como el café, las flores, el banano y las frutas.

Esa tendencia debe mantenerse y estimularse mediante sólidas proyecciones de demanda que permitan planear las respectivas producciones en Colombia considerando los mercados de futuro.

El mayor objetivo de mercado con capacidad de compra creciente serán las clases medias en ascenso en los países emergentes que, según la FAO y el mismo Banco Mundial, aumentan el consumo de proteínas de carne y pescado. Hacia esos mercados deben orientarse las prioridades agropecuarias y aun mineras de Colombia.

La poscrisis del 2008 será difícil e impredecible, pero con buen pronóstico. Con visión de conjunto, y desde el Estado y los mismos gremios, se deben establecer prioridades e indicadores para monitorear los avances de impacto y seguimiento, aprovechando así una oportunidad única.

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