Síndrome de pánico

Estamos frente al principio de un accidente económico que algunos equiparan a la crisis de los años

Santiago Araoz-Fraser
POR:
Santiago Araoz-Fraser
noviembre 04 de 2008
2008-11-04 07:42 p.m.

El vertiginoso proceso de los últimos meses pasó de la caída en los precios inmobiliarios a una baja de las bolsas del mundo, dominada por el casi irracional síndrome de pánico, que viene acompañado de reducción de ventas, acumulación de stocks, despidos masivos y... en fin, una crisis clásica que empieza a llegar con ferocidad a Colombia.

Por eso, se ha vuelto muy popular el economista Hyman Minsky, quien fue respetado por la academia y murió en 1996. Su idea más famosa es que "la estabilidad es inestable", la cual no es ortodoxa, pues la hasta ahora corriente principal del pensamiento económico ve al capitalismo como esencialmente estable. Mientras, en contraste, él argumentó que el libre mercado es propicio a las crisis por su propia esencia, ya que la gente se habitúa a los buenos tiempos, se olvida de los riesgos y se endeuda exageradamente.

Es así como estamos frente al principio de un accidente económico que algunos equiparan a la crisis de los 30, pues ya pasó el slowdown, estamos en el receso y se puede llegar a la depresión (reducción de los precios) con efectos planetarios y desconocidos debido a la globalización. Con consecuencias como la calculada por la OIT-ONU que la crisis acabará con 20 millones de empleos, pasando el paro de 190 millones en el 2007 a 210 millones a finales del 2009, afectando sobretodo a los más pobres. En ese contexto lo económico se vuelve político y los resultados son impredecibles. La dinámica generada con el intento de convocar un nuevo Breton Woods, por parte del gobierno terminal de Bush, puede dar resultado o no, pues la recuperación vendrá, pero está en cuestión si será de tipo 'V', tipo 'U' o tipo 'L' (con el estancamiento de Japón desde los años 90). La visión optimista es de los inversionistas águilas, como W. Buffet que aconseja avanzar cuando otros tienen miedo y actuar con cautela cuando muchos son audaces.

Para Colombia es válida la apreciación de Lula da Silva: "... se acabó esto de que el mercado lo puede todo... se acabaron los tiempos en que las economías emergentes dependíamos del Fondo Monetario Internacional... se terminó la América Latina sin voz propia...".

En ese contexto, urge crear nuestra propia respuesta a la crisis, para el efecto es necesario pensar y actuar con eclectisimo pragmático, partiendo de lo que somos y buscando darle respuesta a nuestras necesidades concretas. Es un esfuerzo creativo, como se planeó en la campaña presidencial de E.U: y que debe cristalizarse en proponer una nueva concepción de desarrollo que integre la dimensión económica, con la cuestión social y los aspectos políticos, ambientales, culturales, demográficos, científicos y humanitarios para tratarlos estratégicamente en el nuevo orden global fracturado.

Se debe utilizar el indispensable instrumento anticrisis que es un estado mas fuerte, tal como está ocurriendo con todos los bailouts que están en aplicación. Esa intervención estatal, con cierto sabor neokeynesiano, será la clave para un nuevo enfoque, en una etapa donde el aumento de la demanda interna es esencial para reducir el impacto en los países emergentes que pueden jugar un papel de mayor importancia.

santiago_araoz@hotmail.com 

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