Sergio Calderón Acevedo

Energía positiva

Sergio Calderón Acevedo
Opinión
POR:
Sergio Calderón Acevedo
marzo 13 de 2016
2016-03-13 09:39 p.m.
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Según la Agencia Federal de Información de Energía de EE. UU, en el 2016 serán añadidos a la capacidad de generación de ese país unos 26 gigavatios, un poco más de 20 veces el proyecto de Ituango, uno de los más grandes de la historia de Colombia.

El dato en sí no sería tan interesante, por ser EE. UU. la economía más grande del mundo, pero lo es porque de esos 26 GW, 9,5 provendrán de nuevos proyectos de energía solar y 6,8 de energía eólica. Solo 0,3 GW provendrán de nuevas hidroeléctricas, si acaso la mitad de un Guatapé.

En Alemania ya hay más de 100 GW instalados entre energía solar y eólica, y la tendencia es exponencial, gracias a los grandes ‘parques de viento’ que han sido instalados en el Mar del Norte y a lo largo del ondulado terreno germano, así como a las grandes ‘plantaciones solares’ en los estados de Baviera y Baden Würtemberg en los últimos 25 años.

La energía solar también es producida masivamente en los techos de los hogares del sur alemán, por las grandes ventajas económicas y fiscales que ha concedido el gobierno federal, y a la generosa financiación del banco de desarrollo KfW, algo así como un Bancóldex teutón. Hoy se considera a Alemania como líder en el mundo en generación de energías limpias. La meta del Plan Nacional de Acción establece para el 2020 que el ese país genere por lo menos 40 por ciento de su energía por estos medios.

Tarea gigantesca si se tiene en cuenta es la cuarta economía más grande del planeta.

La cada vez mayor presencia de fuentes renovables no convencionales (FRNC) de energía en las economías industrializadas contrasta con nuestras tímidas iniciativas, y la lentitud e ineficiencia para implementarlas. Desde mayo del 2014 se aprobó la Ley 1715, que plasma los principios para la incorporación de las FRNC al sistema energético nacional, en la cual se establece, entre otros, estímulos fiscales, aduaneros y contables para los proyectos nuevos. Fue tal la expectativa creada por esta ley, que los inversionistas extranjeros pusieron su atención en Colombia como destino para implementar nuevos proyectos, pero ellos se fueron lamentablemente al congelador porque después de dos años dichos incentivos no han sido reglamentados por el Congreso, los ministerios del ramo, las agencias y comisiones regulatorias y de vigilancia, ni por ninguno de los responsables del tema.

Entre tanto, el país se ha sumido en la peor crisis energética de los últimos 25 años y lo único que se ve es resignación ante el inminente apagón. Una nación con enorme potencial de generar energía limpia (solar, eólica, geotérmica o de biomasa) ahora la comprará en Ecuador, gas en Venezuela y quién sabe qué más en otros países para seguir aumentando la huella de carbón. Solo existen argumentos como ‘El Niño’ o ‘La Niña’, nuestra amada parejita, para justificar las crisis. Más bien deberían pensar que cuando no llueve y se secan los embalses, se puede producir energía solar, o que cuando llueve a cántaros y no brilla el sol, hay que aprovechar los caudales de agua o los vientos torrenciales. O que en más de un millón de kilómetros cuadrados tropicales hay abundante biomasa forestal. Y que si algo tenemos es fallas geológicas y acceso a las entrañas de la tierra.

Dejen de hablar de crisis y empiecen a ver las oportunidades. Esta crisis no es culpa de los niños; es, como siempre, de las niñeras.

Sergio Calderón Acevedo
Economista
sercalder@gmail.com

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