Sergio Calderón Acevedo
Columnista

Cuatrienio perdido

Todos sabemos que esta administración triplicó el valor de la deuda pública externa en tan solo
seis años. 

Sergio Calderón Acevedo
Opinión
POR:
Sergio Calderón Acevedo
marzo 05 de 2017
2017-03-05 09:14 p.m.
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Comienzan a ser publicadas las cifras definitivas del desempeño económico en el 2016, y el país ve sin sorpresa -y con temor- los resultados y el pronóstico para el próximo futuro.

La inflación no pudo ser controlada, no por culpa de los codirectores del Banco de la República, sino, a pesar de sus ingentes esfuerzos y su heroica defensa de la independencia del Emisor, ante las fallidas manipulaciones del Ministro de Hacienda y su jefe por intervenir en sus decisiones. Y debido, principalmente, al desmedido gasto del Gobierno, que tiene prendida a todo vapor la máquina emisora de deuda pública, tanto interna como externa. Todos sabemos que esta administración triplicó el valor de la deuda pública externa en tan solo seis años, y que estaremos pagando durante las próximas décadas.

Las finanzas públicas también perdieron el examen. Con el cacareado discurso de la caída de los precios del petróleo, el déficit del Gobierno Nacional Central ya alcanza el 4 por ciento del PIB, en un nivel similar al que el país heredó de los años del proceso 8.000 y que lo condujo a la peor crisis económica de su historia.

Ahora, se conoce la cifra de ‘crecimiento’ del PIB y lo que se evidencia es que es el peor desempeño en siete años. Un mediocre 2 por ciento, impulsado por una refinería llena de cuestionamientos. Si no hubiera sido por la famosa Reficar, el incremento del PIB hubiera apenas superado 1,5 por ciento. La minería se desplomó, la agricultura, el transporte y las comunicaciones se estancaron, y el comercio apenas tuvo respiro. Los únicos ganadores fueron los bancos, y los banqueros, como para acentuar la tendencia de concentración en el país más desigual del mundo, que gracias a la famosa reforma estructural tendrá más inflación y más desigualdad.

Todo apunta a que en cualquier momento la calificación de riesgo de Colombia será rebajada, y están en mora de hacerlo, pero las calificadoras siempre se pronuncian tarde porque no quieren la enemistad del gobierno de turno. Así sucedió en 1998, cuando, en medio del peor manejo económico de la historia, esperaron a que el gobierno desalojara para encartar al entrante con su decisión. ¿Repetirán su error en el 2018?

Y lo peor es que, a pesar de la evidencia de que la economía se descosió, los encargados de su manejo no solo niegan que perdieron el cuatrienio, sino que están convencidos de que lo están haciendo bien.

Por un lado, lanzan el famoso plan de Colombia Repunta, que no es nada nuevo ni refleja una estrategia de reactivación. Es otra improvisación, como la de la reforma política.

Y para rematar, la encargada de los asuntos de comercio dice que las exportaciones despegaron, porque repuntaron 32 por ciento. La verdad detrás de esta temeraria afirmación radica en un hecho: los precios del oro y el petróleo repuntaron (más de 50 por ciento en el último año). Lo que no cuenta es que las exportaciones no tradicionales, que son su responsabilidad desde hace seis años, están en su peor momento desde el 2006. En dicho año, superaron por primera vez los 1.000 dólares mensuales y alcanzaron su nivel máximo en noviembre del 2007, con 1.692. En julio de 2016, con la tasa de cambio en máximos históricos, ya habían caído a 827 millones de dólares.

Tal vez ya sea tarde para corregir el rumbo o para cambiar ministros, pero esto puede empeorar, porque ya viene la campaña.

Sergio Calderón
​Economista
sercalder@gmail.com

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