Sergio Calderón Acevedo
columnista

El último cuarto de hora

Es hora de ponerle seriedad al tema de la competitividad.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
septiembre 03 de 2017
2017-09-03 04:16 p.m.
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A este gobierno le quedan 334 días para evitar dejar un legado económico peor que el que dejó Ernesto Samper. En 1999, Colombia sufrió la peor caída de su producción, gracias al desgreño de un gobierno que presionó tanto el endeudamiento público, que las tasas de interés sobrepasaron 50 por ciento. Con esa indiscreción, el sistema financiero casi quiebra, miles de colombianos perdieron su vivienda y la economía quedó al borde de la ruina. El déficit gemelo (público y externo) sumó en aquel entonces más del 12 por ciento del PIB.

Lo que ha evitado hasta ahora repetir ese cuadro clínico es que las tasas de interés se hallan en niveles bajos y que la parálisis del sector industrial ha llevado a una rápida caída de las importaciones, más que la de las exportaciones, por lo cual el hueco comercial ha venido lentamente descendiendo. Por lo demás, el comportamiento de la economía no puede ser peor, pero aún peor es la negativa del equipo económico actual a reconocerlo y a aplicar los correctivos necesarios.

Escondida detrás de la lánguida cifra del crecimiento del sector de la construcción (0,3 por ciento en el segundo trimestre), en la cual se incluye la infraestructura, pasó desapercibida la caída de 7,4 por ciento en la construcción de edificaciones y vivienda, el sector líder, el que jalona las manufacturas de materiales de construcción, el que genera empleos, el que el profesor Lauchlin Currie denominaba el ‘sector líder de la economía’.

Hace treinta años, según el modelo Inforum, cada peso generado o perdido en la construcción, presentaba un crecimiento o caída adicional de uno y medio veces la misma cifra en el resto de la economía nacional. Pues este subsector lleva ya tres trimestres en caída vertical, lo cual, técnicamente, no solo es recesión, sino depresión. Basta ver los resultados de la industria manufacturera para explicar parte de su comportamiento en la coyuntura de la construcción.

Pero esta cifra, hábilmente escondida por un Dane al servicio del gobierno, y callada por los responsables del tema, debería convocar a todos los interesados en el sector: gobierno, constructores, gremios, industriales, sector financiero, etc. Darle un empujón al ramo puede ser el ‘estartazo’ que necesita la economía, el que requiere el empleo, que, poco a poco, se hunde en las oscuridades del desempleo y la informalidad.

Es hora, también, de ponerle seriedad al tema de la competitividad. El estudio anual que sobre el tema realiza el IMD, prestigiosa institución suiza, revela que Colombia cayó tres puestos adicionales en su última versión. También la encuesta anual Doing Business, del Banco Mundial, muestra cómo nuestro país tiene cada vez peores resultados en materia de clima de negocios, especialmente en temas de protección a la inversión, tasas impositivas y recaudos y cumplimiento de contratos. Colombia avanzó de manera significativa entre el 2006 y el 2010 en estos temas, pero empezó el retroceso en la medida en que la economía se petrolizó, y se pensó que la dicha sería eterna.

La campaña del actual gobierno se cimentó en el famoso “con paz haremos más”. Y prometió una inundación de inversión extranjera y la aceleración del PIB. Ni lo uno ni lo otro.

Ahora, el Ministro de Hacienda se pavonea porque le entró un imprevisto cheque, que le evita otra incómoda y forzada reforma tributaria, en vísperas de elecciones. Ojalá esta inesperada tranquilidad les dé a él y al equipo económico tiempo y cabeza para diseñar un verdadero plan de recuperación.

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