Sergio Calderón Acevedo
Sergio Calderón Acevedo

Cita a ciegas con la Dian

Ármese de paciencia, debe solicitarse por internet. Si le va bien, tal vez la obtenga para una fecha no muy lejana a la misa del mes de haber muerto. 

Sergio Calderón Acevedo
Opinión
POR:
Sergio Calderón Acevedo
mayo 15 de 2016
2016-05-15 11:50 p.m.
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Hay que reconocer que la Dian, en las más recientes administraciones, ha hecho un ingente esfuerzo para modernizar su infraestructura y la capacidad de detección de muchos movimientos monetarios y financieros.

El crecimiento del recaudo, año tras año, a ritmos muy superiores a la inflación es el resultado de lo anterior, pero también de la agresividad con que los políticos han introducido nuevos tributos, hasta convertir a nuestro país en el cuarto con tasas más altas en el mundo, según la Ocde y el Banco Mundial.

Adefesios como el gravámen a los movimientos financieros o el famoso Cree, serían la envidia de los recaudadores medievales, que mantenían a los siervos en la miseria y al Estado con los potes de mermelada llenos.

En el afán por tapar el descontrolado déficit de las finanzas públicas, el Gobierno Nacional pretende ahora introducir una reforma tributaria ‘estructural’, que tiene un ánimo más fiscalista que de cambio verdadero en la forma como pagamos impuestos.

Pero por ningún lado se habla de penalizar la evasión, no sea que incomoden a los intereses de quienes disfrutan este ‘vividero’ sin aportar lo justo, incrementando la desigualdad.

Y de paso, existe el ánimo de incorporar en los obligados a declarar renta, a varios cientos de miles de personas, si no millones, que se verán en calzas prietas para cumplir a carta cabal con las nuevas obligaciones y plazos que les impondrá la tan anunciada reforma.

Si en el pasado declarar renta era una actividad reservada a contadores, abogados, expertos y asesores con su maquinita de escribir en el andén de la Dian, por los complejos temas legales inherentes al proceso, ahora hay que añadir el enredo tecnológico y la muy congestionada agenda del ente recaudador para atender todas las consultas del público.

¿Sabe usted qué es la ‘firma digital’?, ¿o sabía que si no tiene una reciente versión de Flash Player (no Gordon), no podrá superar los obstáculos digitales?, ¿que, si su ‘máquina virtual Java’ no está actualizada, no podrá firmar digitalmente su declaración?, ¿o que si su internet se cae justo en la fecha de la declaración, se somete a una sanción por extemporaneidad?

Prepárese, haga un curso avanzado de ingeniería de sistemas y asegúrese de que su Chrome es inferior a 4.2, o que su Modzila no tenga bloqueadas las ‘ventanas emergentes’, porque eso no es tema de cerrajeros.

Y si tiene problemas con el proceso, como cuando está enfermo, no se preocupe. La Dian puede ayudarle. Le puede dar una cita, como el médico. Pero el lugar de atención depende del trámite que requiera: en el Supercade, si es para facturación; en un parque de diversiones en los extramuros de la ciudad, si es un tema del RUT (¿sabe qué es el RUT?); cerca al aeropuerto, si son temas aduaneros.

Pero, como ocurre últimamente con el tema de las citas médicas, ármese de paciencia porque la cita debe ser solicitada por internet, sin interlocutor de carne y hueso. Y hay muy pocas disponibles, porque hay muchos pacientes con los mismos síntomas.

Si tiene suerte, tal vez obtenga una para una fecha no muy lejana a la de la misa de un mes de haberse muerto.

Economista
sercalder@gmail.com

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