Sergio Calderón Acevedo

La ‘vendetta’

Afortunadamente, mañana, a esta hora, habrá iniciado la recuperación de la institucionalidad.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
agosto 05 de 2018
2018-08-05 03:16 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c786ab05c57.png

La banda Farc nunca estuvo tan cerca de tomarse el poder como en el 2002. La arremetida final comenzó en 1994, luego de que la ilegalidad de la campaña de Ernesto Samper legitimó sus pretensiones y reveló que, por lo menos en ese caso, la corrupción del establecimiento se manifestaba de la peor forma.

Lo que siguió al escándalo fue la peor ola de ataques terroristas, secuestros, masacres y delitos de lesa humanidad, cuyas heridas aún no cierran, y demorarán en cicatrizar gracias a la impunidad que ahora consagró el tal acuerdo, al elevar el narcotráfico a delito conexo de la rebelión.

El cinismo y la mala fe con que la banda manejó la mano tendida del presidente Andrés Pastrana, se reflejó en la barbarie y colmó la paciencia del establecimiento, el 20 de febrero del 2002, con el secuestro del avión de Aires que volaba de Neiva a Bogotá con un senador a bordo. Jorge Géchem Turbay estuvo secuestrado seis años y seis días por los delincuentes que ahora gozan en la impunidad, o siguen fuera de la ley en las llamadas ‘disidencias’.

Pocos meses después del secuestro fue elegido presidente Álvaro Uribe Vélez en primera vuelta, el único que ha logrado hacerlo, y dos veces. Desde entonces se enfrentó el reto de la banda con decisión y recursos, y la misma fue perseguida y arrinconada, y hasta derrotada fuera de las fronteras. De haberse continuado la contraofensiva, como lo talló en piedra Juan Manuel Santos como promesa de campaña, hoy la historia sería muy diferente.

Mientras tanto, sendos personajes de la vida nacional, incluyendo varios senadores, senadoras y mandatarios regionales alineados con los terroristas, se confabularon, les dieron refugio y empezaron a planear la vendetta que hoy tiene a la izquierda soñando con un carcelazo.

Mucho antes del 7 de agosto del 2010, en su planeación estratégica, los jefes de la banda soñaban que ido Pastrana, muy pronto se tomarían el poder, les darían su tajada a sus acreedores en La Habana y Caracas, y emularían el saqueo que han vivido Venezuela, Nicaragua y otros países víctimas del populismo militarista, asumiendo el papel de los vagos saltamontes que oprimen a las hormigas en la película Bichos.

Pero su plan fue desbaratado y anulado por el buen gobierno, por los consejos comunales que nadie había hecho y por las contundentes derrotas militares infligidas a la banda por las FF. AA., como cuando tenían un comandante digno. Como cuando la Operación Jaque los puso en ridículo. Como cuando fueron eliminados varios cabecillas.

Ahora, con acuerdo en mano, con una JEP que garantiza arbitrariedad y con la complicidad de muchos ‘periodistas’ que no ocultan su odio hacia Álvaro Uribe, han montado una línea de producción de falsos testimonios, con la promesa de sacar a los mentirosos de la cárcel y elevarlos a la gloria.

Y todo con la complicidad de los tres poderes públicos. Magistrados que venden sus fallos y congresistas que tienen nexos con los terroristas, apoyan el esfuerzo del carcelazo antes de la posesión del presidente Iván Duque. Ya se verá qué papel jugó la tal Dirección Nacional de Inteligencia.

Afortunadamente, mañana, a esta hora, habrá iniciado la recuperación de la institucionalidad.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado