Sergio Calderón Acevedo
columnista

Más economía con menos impuestos

Al parecer, EE. UU., al igual que Colombia, es uno de los países con tasas de tributos más altas en el mundo.

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
mayo 01 de 2017
2017-05-01 03:25 p.m.
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El presidente de Estados Unidos está proponiendo la mayor baja de impuestos de toda la historia en su país. No hay aún un proyecto de reforma, pero su equipo económico, encabezado por el secretario Mnuchin, respalda la idea, sabiendo que el esfuerzo fiscal significará unos US$200 millardos al año. Dos billones de dólares dejarían de entrar al fisco en diez años, pero posiblemente no sea tanto, teniendo en cuenta que ello significa apenas algo por encima de un punto porcentual de su PIB.

Quiere Trump bajar la tarifa corporativa de 35 a 15%, y el tope para personas naturales de 39 a 35%. Claro, dirán los adictos a los impuestos, eso va a hacer más ricos a los ricos. Pero, como diría el famoso filósofo Beto Reyes (el verdulero), “hay que leer”. Detrás de los recortes hay propuestas como la eliminación de las deducciones, excepto las que conciernen a deudas hipotecarias, y donaciones efectivas a ONG no vinculadas al contribuyente.

También se busca atraer capitales de nacionales que están en el extranjero, como en América Latina y Asia, dándoles un trato preferencial para cumplir la promesa de favorecer la producción local y la generación de empleo. Otra rebaja apunta a que parejas que devenguen hasta US$24 mil al año (unos seis millones de pesos al mes), ya no paguen impuesto de renta. Al parecer, EE. UU., al igual que Colombia, es uno de los países con tasas de tributos más altas en el mundo. Ellos, por lo menos, ya se dieron cuenta y están dispuestos a hacer algo al respecto.

En el fondo, lo que están haciendo los ‘trumpistas’ es desempolvar uno de los principios de la economía liberal de los años 80, que es el de aceptar que hay un punto en las tasas tributarias más allá del cual la gente ya no quiere trabajar para el Estado, porque considera que su trabajo o su inversión están siendo injustamente aprovechados para quitarles recursos duramente obtenidos.

Por lo tanto, como lo pregonaba Arthur Laffer, desde 1974, se podría esperar que una reducción de los impuestos no solo va a producir una mayor actividad económica, porque los empresarios y la gente sentirán que les queda más a ellos, sino que el mismo Estado va a recaudar más, por el efecto del crecimiento económico y también por la menor evasión.

Eso es teoría, eso no se cumple, solo sirve para enriquecer a los ricos, quitar recursos de redistribución al gobierno y poner en aprietos las finanzas públicas, dirán los adictos a la mermelada y al engorde del sector público. Pero los que así piensan, no se han tomado la molestia de comprobar que en Colombia una vez se realizó el experimento y dio buenos resultados. En la segunda mitad de los 80, se implementó la única reforma tributaria en Colombia que bajó los impuestos. Al año siguiente, la economía creció robusta y las arcas de la Dian se llenaron, permitiendo reducir el déficit fiscal.

Estas son noticias que no quieren oír los administradores de la cosa pública, menos en víspera de campaña, pues llevan años subiendo impuestos y tarifas, creando nuevos tributos, penalizando el trabajo y la creación de riqueza.

Y tampoco lo quieren oír los ‘ex’ terroristas porque, como la cigarra de la fábula, quieren heredar sin haber trabajado.

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