Sergio Calderón Acevedo
columnista

Se acabaron las disculpas

La economía colombiana atraviesa la peor coyuntura de su historia, después de la gran recesión de 1999. Los indicadores reflejan la desaceleración de todos los sectores, con excepción del agropecuario y el financiero. 

Sergio Calderón Acevedo
POR:
Sergio Calderón Acevedo
noviembre 26 de 2017
2017-11-26 04:30 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c786ab05c57.png

La economía colombiana atraviesa la peor coyuntura de su historia, después de la gran recesión de 1999. Todos los indicadores, como los signos vitales de un moribundo, reflejan ahora la desaceleración de todos los sectores de la economía, con excepción del agropecuario y el financiero. En el segundo, sin embargo, hay negros nubarrones por el acelerado crecimiento de la cartera morosa, consecuencia obvia de la menor demanda y el deterioro de la salud del sector real.

Hemos oído durante tres años de pobre desempeño, que la culpa es del precio del petróleo. Que la caída estrepitosa a partir de julio del 2014 nos robó unos ingresos vitales para el crecimiento, el empleo y la estabilidad. Como si fuéramos una potencia petrolera que, de repente, ve cortada su línea de existencia.

Repasemos: en el último cuarto de siglo, antes del inicio del actual milenio, el precio del petróleo osciló, con poca volatilidad, alrededor de 20 dólares por barril de 42 galones. Y el país creció.

De allí en adelante, y hasta la crisis financiera internacional en el 2008, el mismo precio subió hasta 140 dólares. Parecía que no habría techo. Pero volvió a caer a 33 dólares a mediados del 2009 y, como montaña rusa, se ubicó pronto en promedios de 115 dólares. Como todos los comportamientos cíclicos, cayó nuevamente hasta 27 dólares a principios del 2016, y hoy se halla alrededor de 58 dólares. Hablo, por supuesto, de la referencia WTI, que es la que cotiza el petróleo colombiano.

La última vez que se había tenido un precio de alrededor de 60 dólares, había sido entre mediados del 2005 y mediados del 2006. ¿Cómo se compara la coyuntura de ahora con la de entonces? El PIB hace 12 años crecía a casi 6 por ciento, mientras que hoy lo hace a menos de 2 por ciento. El IPC, que mide la inflación, aumentaba al 3 por ciento, y hoy lo hace al 4 por ciento anual. La balanza comercial en el 2005 fue positiva y en el 2006 fue cero. Este año tendremos un déficit comercial de 12 millardos de dólares.

En el año de julio del 2005 a junio del 2006, el déficit del gobierno central fue 15,4 billones de pesos, y ahora bordea 40 billones de pesos. Hace 12 años, la deuda pública interna alcanzaba 72 billones de pesos y la externa 53 billones de pesos, para un total de 125 billones de pesos, que representaban 37,4 por ciento del PIB. Hoy, las mismas cifras alcanzan 277 billones de pesos, 204 billones de pesos, 481 billones de pesos, y 54 por ciento, respectivamente.

El contraste es violento, abrumador. Semejante deterioro es achacado por el Jefe de Gobierno y exministro de Hacienda, y por el actual titular de Hacienda, al precio del petróleo. De lo que no parecen haberse dado cuenta es que el precio del petróleo es el mismo de una de las mejores etapas de la economía nacional.

Las estadísticas aquí mostradas no les dan la razón: entre el 2005 y el 2006, en medio de la supuesta ‘guerra’, los indicadores superaban positivamente y con creces a los de hoy.

Es hora de que dejen de lamentarse y que empiecen a trabajar por la reactivación. Solo les quedan ocho meses para evitar ser los autores de un mal legado.

Sergio Calderón Acevedo
Economista
sercalder@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado