Sergio Calderón Acevedo
columnista

Un buen ‘sheriff’

Peñalosa ha demostrado ser efectivo, y los ciudadanos que nos sentíamos agobiados por los delincuentes, sentimos que por fin Bogotá tiene un sheriff.

Sergio Calderón Acevedo
Opinión
POR:
Sergio Calderón Acevedo
octubre 02 de 2016
2016-10-02 08:44 p.m.
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En apenas nueve meses, se está viviendo en Bogotá el renacer de la confianza en el gobierno de la ciudad. Hay profundas transformaciones en todos los campos, y no hay persona que pueda decir que no ha notado los cambios que, en todos los aspectos, ha traído la administración de Enrique Peñalosa Londoño.

De estar acostumbrados a un alcalde conflictivo, a uno abiertamente deshonesto y corrupto, y a otro ‘sin fu ni fa’, cuyo afán era puramente proselitista y clientelista, hemos pasado a un gerente dinámico y serio. Así como sus antecesores solo querían presencia mediática y alimentar su vanidad personal, el actual Alcalde contrasta por su poca presencia en los medios, pero por los efectivos avances en casi todos los campos.

Los habitantes de Bogotá nos estamos acostumbrando a las buenas noticias y a las sorpresas. La mejor de ellas, y de mayor impacto, es el tema de la seguridad. No solo se cuenta ahora con la institucionalidad necesaria, con una cartera distrital propia, sino que hay resultados concretos: el desmantelamiento del temido ‘Bronx’ y del ‘Sanber’, con la evicción de varios ‘sayayines’, los crueles asesinos de la mafia, la liberación de las esclavas sexuales y el despeje para lograr la rehabilitación de los habitantes de la calle, tal vez los colombianos más pobres y desamparados. Tienen la secretaria Araújo, y los demás miembros del gabinete, un inmenso reto para la reintegración de esta población.

Con seguridad, también, tiene que ver el desmantelamiento y arresto de varias bandas, especialmente ‘las cabras’ y ‘los rompevidrios’, peligrosísimos hampones que deben pagar largas penas de cárcel, si es que los jueces no deciden que no son un peligro para la sociedad, mientras que el ejemplar ciudadano Andrés Camargo cumple una pena inmerecida por su valentía y honestidad, en tanto que los verdaderos criminales andan sueltos y timando a otros.

El avance en infraestructura y en proyectos futuros también es notorio. La recuperación de la malla vial, tapando miles de huecos que ya iban a cumplir la mayoría de edad, ha permitido aumentar la velocidad de los desplazamientos, pero, también, ha hecho las vías más seguras y ha evitado más daños en los vehículos.

Los anuncios del cable de Ciudad Bolívar, el metro aéreo –como tiene que ser– y el Transmilenio de la Séptima auguran más descongestionamiento y menos contaminación, el verdadero lunar que nadie se atreve a atacar enforzando los temas de emisiones, que tienen ahogada a la ciudad, una de las más sucias del mundo por las partículas sólidas y los agentes tóxicos en el aire.

El rescate del espacio público de las manos de comerciantes ilegales, pero también de las mafias que cobran por su uso, es notorio. Estos focos de criminalidad y suciedad deben permanecer libres y para el uso de todos.

Finalmente, la ampliación de las ciclorrutas, y la creación de nuevas, han hecho que, en poco tiempo, Bogotá sea destacada como una de las ciudades donde más ha aumentado este medio de transporte en el mundo en meses recientes.

Por buen camino van el Alcalde y la ciudad. Peñalosa ha demostrado que es un gerente efectivo, y los ciudadanos que nos sentíamos agobiados por los delincuentes, sentimos que por fin Bogotá tiene un buen sheriff.

Sergio Calderón Acevedo
Economista
sercalder@gmail.com

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