Sergio Calderón Acevedo

Viejo continente, nuevas oportunidades

Sergio Calderón Acevedo
Opinión
POR:
Sergio Calderón Acevedo
febrero 21 de 2016
2016-02-21 06:39 p.m.
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Hay buenas noticias en la zona euro, la de los países de la Unión Europea que comparten la moneda común. El crecimiento en el 2015 fue positivo, inducido por una fuerte demanda interna, especialmente en aquellas naciones que hace pocos años eran motivo de preocupaciones. El número de viviendas vendidas en España, por ejemplo, creció un robusto 11 por ciento, aunque aún está lejos del máximo histórico del 2007, cuando fueron vendidas algo más de 750 mil unidades habitacionales. El PIB del país ibérico creció 3,5 por ciento en el 2015, muy por encima del promedio de la zona, que fue 1,5 por ciento.

Y el 2016 arrancó con el mismo vigor. En enero, según Acea, el gremio europeo de fabricantes de automóviles, las matrículas de carros nuevos, uno de los mejores indicadores de confianza de los consumidores y de expectativas de los hogares, crecieron 33,7 por ciento, en Irlanda, 17,4 por ciento, en Italia, y 12,1 por ciento, en España. Para todo el continente, la cifra fue 6,2 por ciento de crecimiento positivo.

Desafortunadamente, estas cifras no se replican en Grecia, que aún sigue implementando a medias las medidas correctivas que le permitan salir de la profunda recesión que la tienen hoy con un PIB similar al del 2004 (unos US$220 millardos), muy lejos de los niveles del 2008, cuando todos creían que este pequeño país ya había resuelto todos sus problemas, luego de un poco más de 20 años en la Unión Europea. Para el 2016 se pronostica que la economía griega seguirá cayendo, aunque a ritmos inferiores a los de años pasados. La Comisión de la UE espera que hacia finales del 2016 la tendencia se revierta y la economía helénica comience a crecer en el 2017 alrededor de 3 por ciento.

Pero con excepción de Grecia, los pronósticos para Europa no son tan malos como para otras regiones del mundo, como Asia y América Latina. Alemania, la economía más grande de Europa, sigue jalonando el crecimiento y sus exportaciones siguen batiendo marcas, a pesar de la relativa y reciente fortaleza del euro. Quienes hace poco más de un año pronosticaban la paridad con el dólar de EE. UU., revalúan sus posiciones al ver que hay un nivel muy fuerte de resistencia en 1,10 dólares por euro, y que incluso la tendencia es nuevamente alcista.

Todo lo anterior debe ser motivo para que los empresarios colombianos se esfuercen más en llegar a la Unión Europea, con la cual se cuenta con un TLC que ya va a cumplir tres años. Es hora de aprovechar las nuevas oportunidades que ofrece el euro, cotizado en máximos históricos frente al pobre peso colombiano. Ya no solo es Colombia competitiva en flores, frutas exóticas, café o algunos pocos productos agrícolas y agroindustriales. Es un momento propicio para posicionar bienes manufacturados, como artículos de dotación, confecciones, materiales de construcción y químicos.

El crecimiento europeo estará impulsado en los próximos años no solo por la convalecencia positiva de sus economías, sino también por la mayor demanda de los recién llegados, los más de dos millones de refugiados, que a partir de la primavera serán más. Y por las compras públicas que deben hacer los gobiernos para poder suplir las necesidades de los que van llegando a pie, con nada más que la ropa que llevan puesta. Y el TLC permite el acceso en igualdad de condiciones para nuestros exportadores en las licitaciones en la Unión Europea.

Así, pues, ¡a maletear!

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