Simón Gaviria

El centralismo ahorca el desarrollo

Desde finales de los años 90, Colombia viene diseñando su aparato estatal para ahorrar y hacer difícil la ejecución presupuestal.

Simón Gaviria
POR:
Simón Gaviria
septiembre 14 de 2012
2012-09-14 01:53 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c6ed1b8ce.png

Iniciativas como la reforma del sistema general de participaciones; el nuevo sistema general de regalías; la regla fiscal; el principio de sostenibilidad fiscal; las reformas a la ley de contratación, la Ley 617, y la 819 de saneamiento fiscal, en conjunto con otras medidas, le han permitido al país recuperar su solvencia fiscal y el grado de inversión que perdió al final de esa década.

Tan eficiente ha sido la normatividad de ahorro fiscal, que el Gobierno hoy tiene 18 billones de pesos guardados en fiducia. Un desarrollo vital para esta industria, pero no tan alentador para la competitividad del país. La realidad de hace 15 años ya no es la misma de hoy.

Uno de los principales retos del nuevo Ministro de Hacienda es, precisamente, reversar la doctrina de austeridad fiscal y buscar, por lo menos, que se ejecute lo que está en el presupuesto. Hay seis billones de regalías para obras de desarrollo regional, pero que esperan el beneplácito en Bogotá para ser ejecutados, así como esperan en fiducia los planes departamentales de aguas. Hay dos billones represados en el sistema subsidiado de salud que no nos podemos gastar, por técnica presupuestal, cuando necesitamos sanear las deudas de los hospitales. No podemos seguir dibujando puentes y trenes cuando tenemos los recursos para hacerlos realidad.

A primera vista, resulta difícil entender este fenómeno, cuando la ejecución presupuestal de casi todas las entidades nacionales y locales está por encima del 90 por ciento.El reto es entender a qué se refieren con ‘ejecución’. En términos presupuestales, ejecutar es contratar, pero no hacer. A las entidades, por ley, se les castiga en futuros presupuestos si no contratan, lo que lleva a que muchas lo hagan y pasan los recursos a fiducia. No los gastan. El castigo debería ser para quienes no realicen los giros sobre servicios prestados. No basta con firmar contratos, se debería sancionar a los que no hacen las obras.

Las dificultades fiscales ya quedaron en épocas pasadas. La Dian, en dos años, pasó de recaudar 65 billones de pesos a casi 100. Llegó la hora de invertir en nuestra productividad, capital humano y justicia social, porque hay con qué.

Por legitimidad democrática, el presupuesto es para gastárselo, nada hacemos con aprobar proyectos todos los años que no se ven. No solo la coyuntura actual de desaceleración global hace aconsejable un mayor gasto, sino que sí se necesitan esas vías, puertos, pistas, hospitales y colegios para que la Colombia del siglo XXI supere, con creces, a la del siglo anterior.

Hemos convertido al Ministro de Hacienda en co-ministro de Transporte, Salud, codirector de planeación nacional, cogobernador y coalcalde. Esto es centralización en su máxima expresión. Es hora de pensar en cambios. Hay que tener verdadera independencia administrativa, no solo para las regiones, sino para los demás ministerios. Llegó el momento de liberar las cadenas del centralismo y construir la Colombia del siglo XXI.

SIMÓN GAVIRIA

JEFE DEL PARTIDO LIBERAL

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado