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Martes 21 de Octubre 2014

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TLC Colombia-Canadá

Octubre 6 de 2011 - 9:07 pm


Según un estudio de la Universidad de la Sabana sobre los posibles impactos del tratado durante el primer año, el balance para Colombia es positivo, aunque con algunos matices.

Probablemente, los principales beneficiados en Colombia por el TLC serían los floricultores y la industria petrolera.

 

La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Canadá ha generado múltiples expectativas. Aunque es un comercio relativamente pequeño (1.300 millones de dólares), prácticamente se triplicó en los últimos ocho años.

Por lo demás, con el acuerdo se eliminan y reducen aranceles, se promueven inversiones, comercio de servicios y participación en cadenas productivas. Pero, ¿qué podemos esperar en términos de diversificación o bienestar de los consumidores colombianos? ¿Hasta qué punto realmente beneficia a ambas partes?

Según un estudio de la Universidad de La Sabana sobre los posibles impactos del tratado durante el primer año, el balance para Colombia es positivo, aunque con algunos matices. Vamos por partes:

El comercio aumentaría un 10 por ciento en el primer año, aunque no por diversificación, sino en productos que actualmente se negocian. Generalmente, las exportaciones crecen porque un país vende más bienes que ya comercia y no tanto por nuevas transacciones de ese tipo con otros mercados.

Entre 1990 y el 2005, el 79 por ciento del crecimiento en las exportaciones en el mundo se concentró en mercados conocidos y sólo el 21 por ciento se diversificó. Tomando el caso de Colombia y Canadá, debe mencionarse que en el 2010 el 84 por ciento de las importaciones canadienses desde Colombia se concentró fundamentalmente en minerales combustibles y flores, y el 61 por ciento de las importaciones colombianas desde ese mercado en cereales (trigo), calderas, máquinas y aparatos mecánicos, entre otros.

Sin embargo, las partidas arancelarias acordadas entre las partes aumentaron más de un 30 por ciento.

Probablemente, los principales beneficiados en Colombia por el TLC serían los floricultores y la industria petrolera, mientras que las afectaciones irían hacia los productores de cereales sustitutos del trigo y los ensambladores de vehículos de más de 3.000 centímetros cúbicos.

Estados Unidos y Ecuador también se afectarían dado que su comercio con Canadá se reduciría en 1,8 y 0,3 millones de dólares respectivamente. Mientras que Estados Unidos, la Unión Europea y Argentina dejarían de comercializar otro tanto con Colombia (35 / 8 y 7,2 millones de dólares respectivamente).

Para una economía como la estadounidense estos montos resultan mínimos. No obstante, debe recordarse que ‘el que pega primero pega dos veces’, y para Estados Unidos esto puede representar perder oportunidades comerciales en medio de un momento coyuntural.

En este sentido, Canadá afecta los intereses económicos de Estados Unidos en Colombia a través del comercio de trigo y maquinaria para trabajos en áreas rurales.

Por otro lado, y después de la visita del presidente Santos, países como Corea del Sur han modificado su agenda comercial para avanzar más rápidamente en la firma del TLC con Colombia.

En relación con Ecuador, Colombia desplazaría una parte de su comercio de flores hacia el mercado canadiense. Y ahora que se están reconstruyendo las relaciones políticas con ese país, habría que evaluar hasta qué punto habría afectaciones en ese acercamiento.

Sin embargo, como lo dice la teoría y plantea el estudio de la Universidad de La Sabana, el impacto negativo del acuerdo será menor sobre los vecinos con los que el comercio es fuerte y de vieja data.

Ahora, la reducción en los aranceles llevaría a que Canadá comprase a Colombia un 3 por ciento más y Colombia a Canadá un 22 por ciento. Aparentemente este resultado es mejor para Canadá; en lo tributario dejaría de pagar 78 millones de dólares por aranceles, mientras que Colombia sólo 8 millones de dólares.

No obstante, en términos de bienestar, el consumidor colombiano se beneficiaría 20 veces más que el canadiense por el acceso a importaciones baratas.

Respecto de la inserción internacional de Colombia, el acuerdo presenta tanto reducción tarifaria como oportunidades de inversión. Además de las condiciones para el comercio de servicios y participación de pymes nacionales en procesos de abastecimiento del sector público canadiense. Sin embargo, para que el acuerdo se concrete en estos ámbitos, el Gobierno debe fomentar la participación en cadenas de valor, ir más allá de lograr preferencias arancelarias, promover la competitividad y contrarrestar los costos de transacción para los exportadores.

En conclusión, y aunque la relación comercial entre los dos países es relativamente baja frente a las transacciones de cada uno con el resto del mundo, podría esperarse que la eliminación de aranceles aumente el valor de las exportaciones sobre las que se cimienta dicha reciprocidad desde tiempo atrás.

Probablemente a la vuelta de varios años los efectos comerciales del TLC serán altos, ya que Colombia exportará mayor cantidad de bienes que ya vende en ese mercado y los complementará con nueva producción.

Catherine Pereira Villa

Universidad de la Sabana - Miembro de Redintercol.

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