Agencias calificadoras vs. Eurozona | Opinión | Portafolio
Tomás Uribe

Agencias calificadoras vs. Eurozona

Tomás Uribe
POR:
Tomás Uribe
julio 19 de 2011
2011-07-19 12:01 a.m.
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Está tan baja la credibilidad de Moody’s, S&P y Fitch como la del FMI antes de que lo acercara Dominique Strauss-Kahn a la realidad del siglo XXI. Al recalificar como negativas las perspectivas de la deuda soberana de largo plazo de EE. UU., S&P tampoco ganó muchos adeptos.

No sólo le mantiene rating de inversión a la deuda estadounidense de corto y largo plazo, sino que resultó incapaz, como sus rivales, de ponderar el riesgo del sistema de ‘obligaciones crediticias colateralizadas’ de EE. UU. y Europa antes de su implosión del 2008.

Algo semejante ocurrió con Enron en 2000-2001.

En ambos casos resalta el conflicto de unas agencias calificadoras beneficiadas por comisiones ingentes a cargo de los entes que califican: bancos y aseguradoras, Enron…

El Gobierno de EE. UU. ostenta autoridad sobre ellas porque las registra la SEC, agencia federal. Algo semejante pudiera ocurrir en la UE tras la reducción del rating de Portugal (Fitch, Moody’s) y la degradación de la deuda griega a la categoría ‘basura’ (S&P). Se habla de una futura Autoridad Europea de Mercados Financieros mientras, en la Cámara de Representantes de EE. UU., un proyecto de ley crearía una ‘Oficina de Calificación de Crédito’ en el seno de la SEC, una y otro con autoridad para fiscalizar a las agencias.

Más allá de la observación frecuente de que estas ‘le ponen leña al fuego’, al encarecer y dificultar la consecución de deuda para economías en riesgo, hay un debate de fondo sobre la realidad del peligro.

Para el representante alemán de S&P, las calificaciones de las agencias son “fácticas” y, las críticas de las autoridades europeas, “políticas”. Para estas, en cambio, hay incomprensión cultural de aquellas. ‘Soltar’ a Grecia o Portugal sería un imposible económico y político para la Eurozona, con gravísimas consecuencias para Irlanda, España, Italia, Alemania y Francia, por lo cual esta posibilidad no existe.

Algo así como, para el Gobierno de EE. UU., acolitar la insolvencia de Nueva York o Nueva Jersey, dos de sus estados más endeudados.

Las decisiones recientes de S&P y Moody’s desconocen la realidad de la Eurozona y la misma UE. Este es el contexto en que debe entenderse el llamado de Michel Barnier, comisario europeo de Regulación Financiera, a prohibir la calificación de riesgo de una deuda soberana cuando está de por medio un ‘plan de solidaridad’ internacional como los armados a favor de Grecia y Portugal por la Eurozona. Christine Lagarde, nueva directora del FMI, ha expresado dudas afines.

En tres columnas de Portafolio, desde junio antepasado, se ha explicado que la deuda de Grecia y Portugal era fundamentalmente un ‘asunto de familia’ ‘euro-europeo’, al ser sus acreedores principales bancos y entes públicos franceses y alemanes.

Más que de la dificultad de sendos rescates, la reestructuración de esa deuda depende de la economía política franco-alemana y algunos escollos jurídicos por cuidar. ¿Cuándo lo entenderán los comentaristas y agencias anglosajones?

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