Tomás Uribe

Jean Toomer: ¿primer mestizo gringo?

Se refería a sí mismo como a un ‘ciudadano americano’ que ‘trascendía’ las definiciones raciales.

Tomás Uribe
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Tomás Uribe
mayo 26 de 2011
2011-05-26 12:05 a.m.
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Mucho antes de que la ola hispana desactualizara la absurda clasificación demográfica blanco-negro de EE. UU. y abriera paso a una identidad mestiza, el escritor Jean Toomer (1894-1967) bien pudo ser el primer ‘mestizo’ estadounidense. De fenotipo ‘indefinido’, herencia racial mixta y talante intercultural, podía identificarse con uno u otro grupo, o ninguno.

En definitiva, eso mismo decidió ser (ni negro ni blanco) si bien, de ‘joven adulto’, publicó su extraordinaria novela Caña (1923) sobre la experiencia de ser negro en EE. UU. Esta novela semiautobiográfica con raíces en el ‘alto modernismo’, ha sido celebrada como obra fundamental del Renacimiento de Harlem y de la Generación perdida. Toomer, sin embargo, nunca aceptó que perteneciera a la literatura ‘negra’ ni él fuera afroamericano.

Se refería a sí mismo como a un ‘ciudadano americano’ que ‘trascendía’ las definiciones raciales convencionales y contrajo dos matrimonios con mujeres blancas.

Esta ‘indefinición’ cae mal entre la ‘intelectualidad negra’, incluidos el académico afroamericano de Harvard Henry Gates Jr. y su colega Rudolph Bird, de Emory University. Ven en Caña al ‘libro más negro’ del Renacimiento de Harlem, movimiento al cual impulsó.

Al tiempo, en su reedición del mismo (2010), categorizan a Toomer, en el prólogo, como alguien que rechazó su identidad y ‘se pasó’ a la raza blanca. Gates ‘siente lástima’ por este ‘tránsito’ y le atribuye la menor calidad de la producción literaria de Toomer en la segunda mitad de su vida.

Los padres de Toomer, mulatos acomodados, vivieron un ‘tránsito’ parecido. Esclavos de nacimiento, habían padecido el rigor de la segregación en Georgia antes de mudarse a Washington e ingresar a la élite mulata capitalina, donde Toomer estudió en colegios segregados: negro, primero; blanco, luego.

De allí a que creciera culturalmente mestizo y no tuviera inconveniente en ponerse y quitarse una identidad según cual fuera su entorno o materia de estudio, hay poco trecho. Su interculturalismo no podía distar más del legalismo racista de la época. En todos los Estados, regían leyes que cuantificaban el umbral de sangre africana (la llamada ‘gota de sangre’) a partir del cual un individuo era ‘negro’: 1/16, 1/32 o… cualquier cantidad.

Gates y Byrd imputan al oportunismo de Toomer su motivación para identificarse como blanco y eludir discriminación y racismo.

Sin embargo, estos no impidieron a Toomer afirmar su identidad afroamericana en 1921-1923, cuando preparaba Caña e investigaba las raíces de su padre en el ‘condado’ de Georgia, de donde provenía.

Allí administró una escuela técnica para estudiantes negros. Los connotados afrocolombianos Óscar Gamboa y Dorina Hernández debatieron magistralmente la ‘identidad afro’ en el pasado ‘Foro Afro’ de El Tiempo.

Para quienes creemos en una definición étnica autoidentitaria y no racialmente determinada, las escogencias de Toomer son las de un hombre libre en una era esclavizada por leyes y prejuicios racistas.

Cuando la historia estadounidense aún se escribía en blanco y negro, fue el primer mestizo.

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