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Entre los muchos desafíos que tiene por delante la economía colombiana, el del desempleo es todavía uno de los más complejos, pues no en vano aparece en las encuestas como la principal preocupación de la ciudadanía.
Si bien los índices de desocupación han descendido notablemente en comparación con los observados a comienzos del siglo, el país se encuentra muy rezagado en este frente, en relación con el promedio latinoamericano.
Las causas de que eso sea así son múltiples. A pesar de que en los últimos años se ha creado una importante cantidad de puestos de trabajo, ha entrado tanta gente a la fuerza laboral que las reducciones en el desempleo se han notado menos que en otras partes.
Es lo que los especialistas conocen como un alza en la tasa de participación, que ha sido descrita como sorpresiva.
Además, existen barreras que no son de poca monta.
Tal como lo mencionó ayer en Bogotá el Premio Nobel de Economía Cristopher Pissarides, el nivel del salario mínimo y las elevadas contribuciones a la nómina -que tienen un peso adicional del 60 por ciento en el costo de la contratación- tienen mucha responsabilidad en el asunto, como también en la altísima informalidad que afecta, sobre todo, a los mas pobres.
En respuesta, el Gobierno muestra la evolución favorable de los meses pasados.
Tal como lo certifican las cifras del Dane, la buena marcha de la economía ha permitido una creación importante de cargos, gracias a lo cual el desempleo pudo bajar a un dígito a finales del 2011 y debería volver a esa condición al comenzar el segundo semestre del presente año, por razones principalmente estacionales.
Dicho logro debe ser consolidado, al tiempo que son necesarias medidas adicionales para que la formalidad sea mayor. A este respecto, el debate continúa, entre otras razones, porque sacar adelante las propuestas más audaces puede ser un imposible político en el Congreso, aparte de contar con la oposición de los sindicatos. Pero mientras eso ocurre, hay otros campos en los que se puede actuar.
Uno de ellos es el de darle mayor protección a la gente que pierde su trabajo.
Aunque en principio el mecanismo de la cesantía cumple ese papel, la verdad es que existen tantos caminos para hacer retiros parciales o totales, que en la práctica este opera relativamente poco. Puesto de otra manera, es corriente usar el dinero ahorrado con fines de educación o vivienda, con lo cual el saldo de cada uno puede quedar casi en cero.
A la luz de esa realidad, hay que destacar la propuesta presentada ayer por el ministro de Trabajo que le permitiría a miles de personas obtener un ingreso durante un tiempo prudencial mientras llega el momento de su reenganche laboral.
El mecanismo estaría basado en cuentas individuales que se nutrirían con la mitad de las cesantías del ciudadano y dineros provenientes del Fondo de Solidaridad de Fomento al Empleo, que saldría de parte de los aportes que hoy reciben las cajas de compensación familiar.
El cálculo gubernamental es que durante seis meses el beneficiario recibiría un porcentaje decreciente en el tiempo del salario promedio percibido durante el año previo.
La estrategia no estaría completa sin la buena marcha de un buen servicio público de colocación laboral.
Reconociendo que el Sena ha hecho una importante labor en la materia, vale la pena reforzar la figura y aprender de las experiencias de otras latitudes. México, sin ir muy lejos, tiene mucho que enseñar en la materia.
Así las cosas, el Ministerio de Trabajo también se ha propuesto reforzar el papel del Estado en este tema crucial y aumentar la cobertura, frente al modelo actual, tanto en términos geográficos como de calificaciones.
Si las cosas se hacen bien, será posible disminuir el plazo en el que una persona se queda sin trabajo, lo cual redundaría positivamente en la calidad de vida y la mejora de los indicadores sociales del país.
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1 comentarios
el general cabrales movía el sofá para que su mujer no le fuera infiel, así administramos en forma mediocre los recursos naturales, la capacidad de trabajo, las oportunidades y la gente, sumado a la reforma que hará "chillar a los ricos" tenemos el futuro asegurado, gracias Santos!