Publicidad
Publicidad
El reporte hecho por el Dane, según el cual las exportaciones colombianas registraron en julio una disminución del 4 por ciento, creó cierta alarma entre los especialistas.
El motivo es que hacía un buen rato que no se registraban dos meses seguidos de decrecimientos.
El bajón fue consecuencia directa de las menores ventas de petróleo y sus derivados, el rubro que tiene el mayor peso en lo que factura el país.
No solo el precio del crudo tuvo un bache en los mercados internacionales, sino que el volumen despachado cayó más de 14 por ciento.
Sin embargo, ahora que ha tenido lugar un repunte en las cotizaciones hay esperanzas de que la situación se estabilice, obviamente si la producción interna del combustible toma un segundo aire.
Sumado a lo anterior, hay que mencionar que en otros ramos hay partes más tranquilizadores.
Por ejemplo, las exportaciones de manufacturas crecieron 8 por ciento en julio, mientras que las del sector agropecuario lo hicieron en casi 25 por ciento.
Igualmente, el Gobierno sostiene que desde la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos las ventas de bienes industriales han subido en 20 por ciento, y que los contactos comerciales que se vienen desarrollando entre compradores norteamericanos y proveedores colombianos dan pie para ser optimistas.
Todo lo anterior lleva a creer que, más allá del tropiezo indicado, en este periodo se llegará a una nueva marca.
Los 35.070 millones de dólares exportados en los primeros siete meses del año representan un alza del 9 por ciento frente al 2011.
De mantenerse dicho ritmo, en el 2012 se superarían los 63.000 millones de dólares, anotando que los fuertes vientos que azotan a la economía global hacen difícil casarse con cualquier pronóstico.
Pero en un plano de más corto plazo han surgido temas que requieren atención.
Estos tienen que ver con las medidas proteccionistas que han venido tomando varias naciones suramericanas y que pueden llevar a que las posibilidades de vender más se encuentren con barreras administrativas impuestas en forma unilateral.
Al respecto, Colombia puede contestar con la misma moneda o tratar de hacer las cosas a las buenas, que es la actitud adoptada por ahora.
Así ocurre, por ejemplo, con Ecuador.
El intercambio con el país vecino bordeó los 3.000 millones de dólares al año pasado, con una balanza que nos es ampliamente favorable.
Por tal razón, Quito ha hecho saber que preferiría un saldo en equilibrio y, de hecho, ha adoptado medidas que limitan las exportaciones de vehículos entre otros productos.
En respuesta, Bogotá ha señalado que tales determinaciones violan las normas de la Comunidad Andina, pero en lugar de ir a los tribunales se ha ido por el camino de la diplomacia, cuyos resultados dependen de un próximo encuentro de altas autoridades.
Argentina ha sido todavía más agresiva con sus principales socios comerciales.
La adopción del régimen de licencia previa de importación, sumada a otros requisitos, ha hecho muy difícil la llegada al mercado austral. En respuesta, algunos países han demandado a Buenos Aires ante la Organización Mundial de Comercio, mientras que otros han tomado retaliaciones. Colombia ha preferido la vía del diálogo y sostiene que ha podido conseguir avances en algunos frentes, aunque hay preocupación por los efectos sobre sectores como confecciones, repuestos o autopartes.
La alarma más reciente sonó en Brasil, que decidió subir los aranceles a un centenar de bienes, algunos de los cuales tienen origen colombiano. En respuesta, el Ministerio de Comercio sostiene que el impacto de la medida será mínimo porque lo firmado en el marco del acuerdo entre la Comunidad Andina y Mercosur garantiza que no se presentarán líos.
No obstante, habrá que mantener los ojos abiertos para evitar que además de los vaivenes en los precios de las materias primas que exportamos y del coletazo de la crisis internacional, nuestras exportaciones sufran por cuentas de que más de uno nos cierre las puertas.
Ricardo Ávila Pinto
Todos los comentarios en Portafolio.co son hechos por personas registradas y plenamente identificadas.











