Juan Lucas Restrepo Ibiza
columnista

Que no panda el cúnico

Juan Lucas Restrepo Ibiza
Opinión
POR:
Juan Lucas Restrepo Ibiza
mayo 18 de 2016
2016-05-18 09:05 p.m.
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¿Y ahora quien podrá defendernos? El clima nacional está agitado. Los anuncios de los últimos días desde La Habana sacudieron a la opinión pública y tienen hablando a todo el mundo. De la apatía de los últimos meses frente al proceso y la incredulidad de que llegara a buen término, hoy muchos sienten que la finalización de los diálogos es inminente y desde ya comienzan a tomar posiciones frente al acuerdo final. Hablan los políticos, hablan los juristas y hablan todos a favor o en contra, con pasión, pero desafortunadamente en muchos casos desde la ignorancia y la desinformación.

“Levante la mano el que haya leído el primer punto de los acuerdos en La Habana sobre la Reforma Rural Integral”, pidió el Ministro Aurelio Iragorri en varias reuniones, en las últimas semanas, con actores del sector agropecuario en las que lo acompañé. Ni el 1 por ciento (2 por ciento para no exagerar) de los asistentes alzó la mano. Esto a pesar de que los textos se pueden bajar de la página www.mesadeconversaciones.gov.co y que cualquiera que esté interesado los puede conseguir fácilmente.

Muchos agricultores y ganaderos andan preocupados porque les llega una muy bien armada campaña de desinformación contándoles que les van a quitar las tierras o que les entregamos el país y nuestras instituciones democráticas a las Farc. Por ejemplo, me llegó la semana pasada un meme falso de Antanas Mockus invitando a la resistencia civil, algo que él negó oportunamente, pero que igual sembró dudas.

No sé lo suficiente de justicia transicional como para dar una opinión calificada. Pero llevo unos años trabajando en temas de política agrícola y todavía no encuentro el diablo en los acuerdos del punto uno sobre Reforma Rural Integral.

Aparte de que podrían haber sido escritos de una manera más sencilla y directa, el acuerdo sobre el punto uno no plantea nada que no esté ya definido en la Ley 160 de 1994 sobre tierras, o en la Ley General 101 de 1993 de Desarrollo Agropecuario y Pesquero, y en las recomendaciones recientes de la Misión para la Transformación del Campo.

Los temas de acceso a la tierra acordados aseguran la propiedad privada y acuden exclusivamente a la normatividad vigente promoviendo el acceso, su uso eficiente y el cierre de la frontera agrícola. Se plantean programas de desarrollo con enfoque territorial en los que se privilegian (por fin) los bienes públicos, tales como la educación y la asistencia técnica (‘vinculada con los resultados de procesos de investigación’), priorizando las zonas más pobres y afectadas por el conflicto.

Las vías terciarias, la irrigación, la conectividad, la vivienda rural y la salud, tan necesarias para cerrar las brechas económicas y sociales entre lo urbano y rural, hacen parte del acuerdo.

Los temas de crédito, comercialización, la economía solidaria y cooperativa, se privilegian respetando una economía de mercado. Incluso, los subsidios planteados son más progresivos que los que tenemos hoy. Quedan muy pocos temas pendientes por acordar en los textos, que seguro no van a cambiar la naturaleza de lo acordado.

Nada extraordinario, excepto pactar que nuestra sociedad se la juegue por fin por lo rural. Sin querer queriendo. Que no panda el cúnico.

Juan Lucas Restrepo I.
Director Ejecutivo de Corpoica
jlrestrepo@corpoica.org.co

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