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Cuando falta el yodo es necesario cuidarse
Mayo 27 de 2012 - 9:29 pm
Desórdenes por este déficit se deben manejar a tiempo.
El 25 de mayo celebramos el Día Mundial de la Tiroides, y del 21 al 27, la Semana de Alerta de las Enfermedades de la Tiroides. Una oportunidad para hablar de esta glándula y de un tema específico escogido para este año, como son “los desórdenes por deficiencia de yodo”.
Sobre este tema, Iván Darío Escobar, endocrinólogo, expresidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, habló con PORTAFOLIO.
¿Qué es la tiroides?
Es una glándula situada en la parte anterior y más baja del cuello. Produce las hormonas tiroideas T4 y T3, las cuales contienen 4 y 3 moléculas de yodo, respectivamente.
Estas hormonas son primordiales para el desarrollo del feto, en especial de su cerebro, y para activar el metabolismo corporal e incrementar el gasto calórico, e influyen en muchas reacciones químicas que involucran la producción de enzimas y proteínas.
En el mundo, una de cada diez personas (o sea, el 10% de la población) sufre de alguna enfermedad originada en la tiroides. Las más comunes son el bocio, el hipotiroidismo, el hipertiroidismo, la tiroiditis postparto, los nódulos y el cáncer de tiroides.
¿Qué tan frecuentes son los problemas por deficiencia de yodo en Colombia?
Se considera que hay zonas con una deficiencia leve a moderada de yodo. En el pasado, esto se relacionaba con regiones donde existía una alta prevalencia de bocio o coto (crecimiento exagerado de la glándula tiroides, que forma un abultamiento en la parte anterior e inferior del cuello). Sin embargo, ahora sabemos que además de la deficiencia de yodo, influye la presencia en el agua o en los alimentos de ciertas sustancias llamadas bociógenas.
La deficiencia de yodo afecta por igual a hombres y mujeres.
¿De qué manera recibe el organismo el yodo?
Lo recibe de los alimentos que se consumen. El problema es que si estos son cultivados o crecen en terrenos deficientes de yodo, tendrán a su vez poco contenido y el ser humano no tendría el suficiente para la formación de sus hormonas tiroideas. Por fortuna, en Colombia recibimos una adecuada cantidad a través de sal yodada.
UN CONSUMO ADECUADO
Desde mediados del siglo pasado el país inició el programa de yodación de sal. “Por este medio, la mayoría de los colombianos tenemos un ingreso suficiente de yodo.
Quedan algunas regiones que utilizan sal no yodada, pero estas son cada vez menos”, dice Escobar.
“La norma indica que la sal para consumo humano debe contener 50 a 100 microgramos por gramo de sal.
Actualmente las empresas que la distribuyen siguen esta recomendación.
“En la última década del siglo pasado, el gobierno mantuvo una constante vigilancia y control en todos los puntos de la cadena de la sal (productor, distribuidor, vendedor, consumidor) y se llegó a demostrar que más del 90% de la sal estaba adecuadamente yodada. En 1998, se recibió el reconocimiento por los organismos internacionales (Unicef, OPS, Consejo Internacional para el Control de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo ICCIDD) como país libre de los desórdenes por deficiencia de yodo.
Sin embargo, en los últimos 8 a 10 años esta vigilancia se dejó de hacer. En un foro sobre Yodo en Colombia, realizado por la Academia Nacional de Medicina, el Instituto de Diabetes y Endocrinología y el ICCIDD, en la cual participó el doctor Eduardo Pretell, coordinador del ICCIDD en Las Américas, los delegados del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Salud se comprometieron a reiniciar la vigilancia epidemiológica del consumo de yodo (y a su vez de flúor) en la población colombiana”, dice Escobar.
ATIENDA TODAS LAS SEÑALES
Algunos problemas relacionados con la tiroides suelen ser asintomáticos en sus inicios y solo se detectan por una adecuada palpación de cuello, por exámenes de sangre como la TSH y los anticuerpos antitiroideos, entre otros.
Quienes presentan hipotiroidismo suelen referir: cansancio, debilidad, aumento de peso, intolerancia al frío, piel reseca, caída abundante del cabello, uñas quebradizas, estreñimiento, irregularidades del ciclo menstrual, disfunción eréctil, depresión, retardo en el crecimiento y desarrollo.
El hipotiroidismo incrementa la posibilidad de desarrollar demencia de Alzheimer.
En el caso del hipertiroidismo: pérdida rápida y reciente de peso, cansancio, debilidad, calor y piel caliente, temblor de manos y dedos, taquicardias y palpitaciones, irritabilidad y nerviosismo, irregularidades del ciclo menstrual.
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