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Dejar de fumar, un placer que trae salud y beneficios
Junio 1 de 2012 - 6:43 pm
Si se mantiene la tendencia actual, de muerte a causa del tabaco, en el 2030 fallecerán más de 8 millones de personas.
El tabaco sigue siendo la primera causa mundial de muertes prevenibles. Así comienza el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que cada 31 de mayo celebra el Día sin Tabaco, con el fin de poner de relieve los enormes riesgos que supone su consumo para la salud.
Las cifras, desde luego, no son nada halagüeñas para los actuales fumadores.
Cada año el tabaco mata a cerca de seis millones de personas. Y, si se mantiene la tendencia actual, en el 2030 fallecerán más de 8 millones.
Pero los más adictos pueden tener suerte. Miquel Masgrau, médico catalán, fumador empedernido durante más de un cuarto de siglo, decidió escribir un libro porque “quería enseñar el camino para dejar el cigarrillo de la mejor manera posible: sin la sensación de un placer perdido”.
El título que le puso fue El placer de dejar de fumar. Ahora, cuando se vuelve a hablar del tema por la celebración de Día Mundial sin Tabaco, resulta muy interesante recordar lo que planteó en ese libro.
Sí se puede, “Lo más destacable del libro es que es reversible.
Los detractores pueden leer las distintas partes de atrás hacia adelante, es decir, empezando por conocer la que fue la hierba sagrada de los indios para terminar por darse cuenta que se ha exagerado su papel de chivo expiatorio en una materia en la que abunda el integrismo”.
Según médico, “desde el descubrimiento de América, el tabaco ha influido gran manera en nuestra cultura y nuestra mentalidad, tanto la de los fumadores como la de los no fumadores”.
Y es que, desde que el cine nos obligó a recordar a Humphrey Bogart con su inseparable cigarrillo en películas como Casablanca, por solo tomar un ejemplo, el tabaco ha estado presente en los medios audiovisuales.
En El placer de dejar de fumar, el español espera que los lectores reflexionen sobre la historia del tabaco para hacer posible el abandono de este sin que ello signifique “un lavado de cerebro o un acto desesperado de la voluntad” y el paso se dé como “un acto plenamente consciente y relajado”.
Los gobiernos, además, ya no son tan simpatizantes de este “arte” de fumar y, desde que en 1987 la Asamblea de la Salud de la OMS instituyó el Día Mundial sin Tabaco, se ha iniciado una cruzada para llamar la atención hacia la epidemia del consumo de tabaco y sus efectos letales.
Y, cuanto antes se erradique, mejor.
“Antes, los días se dedicaban al santoral. Ahora, la nueva versión laica ha creído importante dedicar uno a la reflexión sobre el hábito de fumar, y no a estigmatizar aún más a los fumadores. En este sentido, puede resultar enriquecedor”, opina.
LA CONTRADICCIÓN DE LOS GOBIERNOS
Cerca de 3.800 millones de personas se benefician ya de alguna medida eficaz de control del tabaco.
México, Perú, Colombia y Estados Unidos, por solo dar unos pocos ejemplos, han creado legislaciones propias para exigir el uso de advertencias sanitarias gráficas de gran tamaño en los productos de tabaco o para prohibir que se fume en espacios cerrados, entre otras medidas.
Sin embargo, para Miquel Masgrau, “los gobiernos viven una gran contradicción en relación con el tabaco, ya que este contribuye a engrosar las arcas del Estado”.
Esto podría chocarse con la opinión de la propia OMS, que sí considera que el aumento del precio del tabaco a través de los impuestos es una de las medidas más eficaces para reducir el consumo.
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