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Esos escapes que ‘mojan’ la cama
Junio 24 de 2012 - 10:33 pm
La enuresis debe tratarse de la mejor manera, para no lesionar su autoestima.
Mojar la cama en la noche u orinarse en los pantalones durante el día, cuando se está en edades de 5 a 15 años, es una condición que requiere de consulta y tratamiento. Y no es un hecho aislado, sino que “la enuresis, como se le denomina, puede afectar en Colombia a cerca de 800 mil niños”, explica el secretario general de la Sociedad Colombiana de Urología (SCU), Fabián Daza Almendrales. El tema hace parte de la actual campaña de la SCU: “El niño que se orina sin control es un problema que sí tiene solución”, ya que puede ser un grave problema, si no se maneja adecuadamente. “Con la exposición del tema, indica el urólogo Eduardo Llinás, pretendemos brindar información en todo el país acerca de la enuresis, con el fin de concientizar a padres de familia, a los mismos niños y a los establecimientos educativos, que son la segunda casa de los menores, sobre un control correcto de la micción en ellos, sin castigos, vergüenzas o maltratos psicológicos”. Las causas Existe una relación directa entre esta condición (no es una enfermedad) y los factores hereditarios.
Tanto, que se considera que si uno de los padres la ha sufrido en su niñez, hay un 43 por ciento de posibilidad de tenerla; si ambos padres la presentaron, el riesgo se eleva a 77 por ciento; si no hay historia familiar, es de apenas 15 por ciento.
“La mayoría de estos niños tienen una maduración e integración del sistema nervioso central y la vejiga más tardío que el resto de la población”, dice Llinás.
También se ha encontrado relación entre ciertos alimentos como derivados de la cafeína, las gaseosas y chocolates, en niños que tienen sensibilidad especial a ellos; así como una mayor presencia en menores con déficit de atención, apnea del sueño, sindrome de Down y , en ciertos casos, por problemas psicológicos y emocionales.
Tratamiento adecuado
Existe el conocimiento científico para darle tratamiento a esta condición, pero es fundamental el diagnóstico oportuno y preciso.
No se debe confundir con la incontinencia o con problemas estructurales del sistema urinario, que ameritan otro tipo de manejo.
En el caso de la enuresis, ciertos medicamentos y la terapia conductual son algunas opciones.
El acompañamiento de los papás es fundamental, y el uso de cartillas con caritas felices, tristes y demás pueden ser utilizadas para controlar su estado, indica Llinás.
Igualmente, se debe actuar en el colegio, para que rectores y profesores conozcan la enuresis y traten con afecto a los niños que la padecen, no permitan las burlas y rechazos y les faciliten ir al baño cada dos horas, para que desocupen su vejiga.
SÍNTOMAS CUANDO HAY MUCHO AMONIO
Si un bebé presenta vómito, diarrea, letargia y hasta convulsiones, es decir “síntomas digestivos y neurológicos”, puede tener síndrome de hiperamonemia congénito.
Uno de cada 25 mil neonatos lo presentan.
Se caracteriza por “concentraciones elevadas de amonio en la sangre, al no ser eliminado del organismo, a través de la orina”, afirma Luis Alejandro Barrera, director del Instituto de Errores Innatos del Metabolismo, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Javeriana.
En esencia, el amonio “es una sustancia francamente tóxica para el sistema nervioso central, que causa daños irreversibles” y por eso debe tratarse prontamente, para evitar secuelas, como discapacidad intelectual y motora.
Con una prueba de amonio tipo screening, que no tiene mayor costo, se miden los niveles de amonio, y si está elevado hay que tratar sin demora.
“Han aparecido fármacos nuevos, como el ácido carglúmico, que ayudan a disminuir niveles de amonio, representando una mayor y mejor esperanza de vida de estos pacientes, que en la mayoría de casos van al colegio habitualmente”, dijo María Luz Couce, especialista en enfermedades congénitas del metabolismo y en neonatología, del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (España); quien estuvo en Cali, en el “ primer workshop internacional de hiperamonemia: una enfermedad con impacto psicosocial”, que organizó Orphanpharma, compañía colombiana, dentro de su programa de educación médica continuada.
Para tener en cuenta
Las hiperamonemias pueden presentarse por defectos genéticos, pero pueden confundirse también con otras enfermedades genéticas y no genéticas.
“La única forma de poder llegar a un diagnóstico certero es hacer pruebas de amonio, aminoácidos, gases arteriales y otras, que se tienen en la mayoría de los hospitales de tercer nivel”, precisa Barrera.
Luz Marina
Rodríguez
Especial para PORTAFOLIO
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