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Isabel II, la decana de la realeza británica
febrero 5 de 2012 - 6:43 am
Una soberana en la cima de su popularidad tras 60 años de reinado.
La reina Isabel, calificada hoy de “tesoro nacional” e incluso “abuela del pueblo” por la prensa británica, superó muchas tormentas antes de abordar en calma su Jubileo de Diamante, que se cumple hoy.
La decana de la realeza europea superó la II Guerra Mundial, asistió a la disolución del imperio británico y ha conocido a 12 primeros ministros.
Su familia atravesó periodos de turbulencia.
En 1992, Annus Horribilis, estallaron los matrimonios de tres de sus hijos, Carlos, Ana y Andrés, y su querido castillo de Windsor fue presa de las llamas. Pero lo peor fue la muerte de Diana en 1997, que estuvo a punto de sellar el divorcio entre la soberana y su pueblo.
Su frialdad hacia la que ya no formaba oficialmente parte de la familia real creó un foso de incomprensión con los británicos sumidos en un profundo dolor. La Reina acabó por rendir homenaje en un discurso televisado desde el palacio de Buckingham.
La ‘boda del siglo’ en abril pasado de su nieto Guillermo, segundo en la línea sucesoria, con Kate Middleton le devolvió el brillo y le aportó el toque de glamour que muchos echaban de menos desde la desaparición de Diana.
Dotada de una salud de hierro, Isabel II continúa cumpliendo a sus 85 años con innumerables compromisos.
Sólo el problema coronario que sufrió su marido, Felipe, duque de Edimburgo, días antes de Navidad, ensombrece de algún modo un periodo particularmente feliz para la monarquía británica. Ella lo conoció cuando tenía 13 años de edad.
Pero si la salud del príncipe preocupó a la reina, no dejó que se notara. Porque tras 60 años de reinado, la “persona más fotografiada del mundo” sigue siendo un misterio, según Paul Moorhouse, comisario de una exposición itinerante de 60 retratos de la soberana con motivo del Jubileo.
“La reina nunca expresa su punto de vista personal”, recuerda. La conoció en Windsor cuando posaba para un retrato destinado a la National Portrait Gallery.
La pequeña ‘Lilibet’, la niña alegre que nació el 21 de abril de 1926 en el domicilio londinense de sus padres, los entonces duques de York, parece haber optado de mayor por una máscara sonriente pero impenetrable.
Sin embargo, la angustia podía leerse en el rostro de la joven princesa cuando regresó precipitadamente de Kenia en febrero de 1952 tras la muerte su padre, Jorge VI.
Convertida a los 25 años en soberana del Reino Unido y otros Estados de la Commonwealth como Australia, Canadá o Nueva Zelanda, abrazó de inmediato este “trabajo vitalicio”, según la expresión utilizada por ella misma.
LONDRES/AFP
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