Emilio Sardi
columnista

Predicciones

Aunque Colombia es la 39ª economía del mundo, firmas especializadas la ubican de 14 en el tamaño de su sector ilícito. 

Emilio Sardi
Opinión
POR:
Emilio Sardi
enero 17 de 2017
2017-01-17 08:53 p.m.
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Como es costumbre, en esta época llueven las predicciones. Desde el zodiaco hasta el horóscopo chino, todos vaticinan lo qué sucederá en el año que inicia. Y no pueden faltar las de los economistas. Aunque, como es bien sabido, estas tienden a ser menos confiables que las de los astrólogos o las del almanaque Bristol, pues provienen de modelos teóricos alejados de la realidad y plagados de simplificaciones y suposiciones. Esto es particularmente así en Colombia, donde esos modelos ignoran un sector que tiene mucho más peso que en la mayoría de los demás países: la economía criminal.

Aunque Colombia es la 39ª economía del mundo, firmas especializadas la ubican de 14 en el tamaño de su sector ilícito y entre las cinco primeras en la proporción entre la economía ilegal y el PIB oficial. Esto por supuesto sin incluir las actividades de la economía informal –pero no ilegal– conocidas como economía “sombra” o subterránea, que en Colombia son un porcentaje mucho mayor del PIB y usualmente tampoco se incluyen en los modelos con los que se predice nuestro futuro económico.

Si bien las cifras sobre la economía ilícita no son precisas, lo que se puede estimar es muy diciente. Para la minería ilegal de oro, por ejemplo, la Ocde estima posibles ingresos de US$5.000 millones al año, en la publicación Due Diligence in Colombia’s Gold Supply Chain (2016). La cifra luce muy inferior a la real, pues la Contraloría en el 2016 advirtió que, solo por regalías, Colombia pierde al año $6 billones por minería ilegal. Aun así, ella quintuplica los US$1.090 millones de exportaciones de oro que reporta el Dane.
Obviamente, no hay estimados sobre los montos de la minería ilegal de metales preciosos, como el tungsteno y el coltán, o de la cara oculta de las esmeraldas.

En cuanto al narcotráfico, no hay un estudio actualizado sobre ese negocio en el país, pero lo cierto es que hemos vuelto a ser el país con mayor área sembrada de coca en el mundo, al duplicarla en tres años. En épocas de menor cultivo, estudios académicos y fuentes como la OEA, UIAF y Ocde estimaban que la coca y el narcotráfico generaban entre US$8.000 y 12.000 millones al año. Es presumible que, sin tomar en cuenta innovaciones tecnológicas, el monto del negocio se haya duplicado al doblarse el área.
De hecho, según el DNP, solo el narcomenudeo local ya podía equivaler a cerca de 1% del PIB lícito en el 2016.

El listado de los crímenes que prosperan en Colombia es largo. Desde el contrabando hasta la trata de personas, desde la piratería y la falsificación de productos hasta el tráfico de armas, todos mueven ingentes recursos que no aparecen en los modelos de nuestras autoridades económicas. Además de los daños sociales, ambientales, de corrupción y de violencia que esos fenómenos ocasionan, es necesario determinar cómo impacta a la economía formal un mundo paralelo cuyas transacciones pueden ser el 15% del PIB y el 60% de las exportaciones lícitas. Aunque pudiera considerarse positivo su impacto en algunos aspectos económicos, el balance real no lo es.

Una economía oculta desbordada genera distorsiones que deben ser controladas. Para hacerlo, el primer paso es diagnosticar de forma abierta y transparente la magnitud de esa producción ilícita, para tomar las decisiones que permitan enfrentarla. Mientras esto no se haga, las predicciones de nuestros economistas no serán mucho mejores que las del Tarot.

Emilio Sardi
Empresario
esardi@tecnoquimicas.com.co

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