Julio 13 de 2012 - 10:15 pm
No es usual que el rey Juan Carlos I de España comande el Consejo de Ministros de su país.
Eso fue lo que ocurrió ayer, cuando el Monarca se hizo presente en la reunión que normalmente encabeza el Presidente del Gobierno.
El motivo de su presencia fue dejar claro que las duras determinaciones adoptadas en la cita deberían considerarse como políticas de Estado.
Si bien la responsabilidad de lo dispuesto queda en los hombros de Mariano Rajoy, el mensaje implícito es que ante la gravedad de la situación, hay que unirse.
Así, fue aprobada una batería de ajustes que debería producir 65.000 millones de euros, ya sea mediante la generación de más ingresos fiscales o menores gastos.
El más significativo es el alza del IVA, que pasa a partir del primero de septiembre del 18 al 21 por ciento, mientras que el tipo reducido –que se aplica a una canasta específica de bienes– sube del 8 al 10 por ciento.
Y ese es solo el comienzo. La prima de Navidad que cobran los empleados públicos se elimina este año, lo cual equivale a un recorte cercano al 6 por ciento en los salarios brutos.
Además, se reducen a la mitad los seis días libres que tenían los funcionarios, aparte de sus vacaciones, así como los que beneficiaban a la gente con más tiempo de servicio.
No menos impactante va a ser la disminución de las prestaciones para los desempleados o el tijeretazo que se les da a los concejales.
Si bien el consenso de los analistas es que no hay muchas opciones a la hora de cumplir con la meta de reducir el déficit fiscal, que en el 2011 llegó al 8,9 por ciento del PIB ibérico, eso no quiere decir que el público lo tome bien. Prueba de ello fue la manifestación que se vio ayer en Madrid.
Las quejas dejan claro que así las cuentas públicas empiecen a equilibrarse, la agitación social seguirá.
Bien dice el refrán que “a grandes males, grandes remedios”. Hoy, millones de españoles consideran que hay más de lo primero que de lo segundo.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
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