Junio 22 de 2012 - 7:10 pm
China se ha convertido en uno de los principales protagonistas en el mercado mundial de energías renovables.
Solo en el 2011, invirtió más de 45.000 millones de dólares en este sector, un incremento del 37 por ciento en cinco años.
Pero ese rápido desarrollo ha colocado a Pekín en pie de guerra con Estados Unidos, su principal competidor, que lo acusa de vender productos a precios irrisorios, gracias al apoyo del Gobierno chino, con el objetivo de adueñarse del mercado.
En los últimos cinco años, China se ha consolidado como el principal exportador de páneles solares, produciendo la mitad del total mundial, pese a que su uso, a nivel local, era hasta hace poco aún muy bajo.
El año pasado las importaciones de páneles chinos se duplicó en Estados Unidos, alcanzando los 3.100 millones de dólares.
Y, pese a, que el número de paneles instalados creció, las empresas locales han visto sus números disminuir considerablemente.
Por esta razón, la filial de la alemana SolarWorld y otras seis empresas se unieron para pedir al Departamento de Comercio estadounidense una revisión de las importaciones chinas.
Como resultado de la investigación, Washington impuso aranceles de hasta un 31 por ciento a las exportaciones de 60 empresas chinas, incluyendo a la líder mundial Suntech Power y a la cuarta, Trina Solar.
Otros productores enfrentarían aranceles de hasta un 250 por ciento. Las empresas demandantes esperan llevar su caso ahora ante la Unión Europea, donde los páneles chinos también dominan el mercado.
La acusación es, prácticamente, la misma de siempre.
Las autoridades chinas ofrecen generosos incentivos a las empresas que producen energías renovables, brindándoles acceso a préstamos, tasas preferenciales a través de sus bancos estatales, prestándoles, incluso, instalaciones para montar sus fábricas, ventaja que sus competidores consideran injustas.
La cuestión es que China goza de beneficios adicionales gracias al Protocolo de Kioto, que reconoce un valor económico a la reducción de gases de efecto invernadero.
A las subvenciones chinas se suman los incentivos de la Unión Europea, que premian el uso de combustibles no fósiles, con lo que contribuyen a mayores ventas de páneles chinos, por lo que China se beneficia con el mecanismo.
En los últimos, años, los precios de los paneles han caído casi un 50 por ciento, por la competencia y una sobreoferta.
Y, al mismo tiempo, la demanda en la instalación de equipos ha crecido en muchos países.
Un informe de la Asociación de Industrias de Energía Solar previó, poco antes del caso de dumping, que Estados Unidos, este año, sería el cuarto mayor productor de energía solar del mundo.
Apenas se conoció la decisión del gobierno estadounidense, el organismo gremial cambió sus perspectivas de crecimiento del sector.
Paradójicamente, los consumidores estadounidenses serán algunos de los más perjudicados al elevarse los costos, como resultado del fallo del Departamento de Comercio, con lo que Washington conseguiría proteger sus empresas, pero difícilmente: ¿podrá evitar el bajón en el sector que producirán los nuevos precios?.
CONGRESO DE EE. UU.: NO MÁS SUBSIDIOS POR LOS PÁNELES
Los senadores demócratas Chuck Schumer y Sherrod Brown han realizado una investigación del tema y quieren que los páneles chinos se excluyan de los subsidios del gobierno Obama a los hogares que opten por la energía solar.
“La elegibilidad de los páneles producidos por China perjudica a las empresas y los empleos estadounidenses”, argumentan. Cabe recordar que el Dpto. de Comercio de EE. UU. calculaba los precios de manufactura en China con los costes de mano de obra, materias primas y espacios físicos en India.
Hace un mes, el Gobierno de Obama modificó la manera de evaluar los costes y, desde mayo, los países punto de comparación serán Colombia, Sudáfrica, Filipinas, Tailandia, Indonesia y Ucrania..
Andrés Bermúdez L.
China Files
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