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Prudencia americana

La Fed aún considera continuar con la normalización de la tasa de interés
objetivo más adelante este año, pero es poco conveniente subirla en marzo.

Opinión
POR:
febrero 25 de 2016
2016-02-25 09:44 p.m.

Las minutas de la reunión de enero del Banco de la Reserva Federal en EE.UU. (la Fed) refuerzan nuestra expectativa de que el ritmo de subida de tasas de interés en ese país será más lento de lo que se anticipaba y ratificamos nuestro pronóstico de que se mantendrán estables en la reunión de marzo, mientras que el siguiente incremento se realizará en la de junio.

Las minutas revelaron que los integrantes del Comité de Política Monetaria de la Fed consideran que es “difícil reconciliar” los buenos datos del mercado laboral, los datos mixtos de actividad económica, y el mal desempeño reciente de los mercados financieros, lo cual apunta a una mayor prudencia a la hora de continuar con la normalización de su tasa de interés objetivo.

Se reconoció que la incertidumbre y los riesgos futuros sobre la economía de EE.UU. han aumentado considerablemente debido al endurecimiento de las condiciones financieras.

Por ejemplo, el índice de condiciones financieras de Goldman Sachs está en su nivel más restrictivo (alto) desde la crisis de 2009, mientras que el índice de estrés financiero de la Fed de Cleveland entró recientemente en la zona de mayor estrés que considera este indicador, lo cual no ocurría desde la crisis de la Eurozona en 2011 y, antes de eso, desde la crisis de 2009.

Igualmente, los integrantes del Comité advirtieron que si estas condiciones financieras adversas persistieran, “el efecto sería aproximadamente equivalente al de un mayor endurecimiento de la política monetaria”, es decir, similar a varios aumentos de la tasa de interés objetivo, y “podría ser un factor que ampliaría los riesgos a la baja”.

Lo anterior implica que el Comité espera mantener las tasas inalteradas, al menos hasta que haya una recuperación de las condiciones financieras.

Con respecto al frente inflacionario, algunos integrantes manifestaron que “a la luz de los acontecimientos recientes, las perspectivas de inflación se habían tornado más inciertas o que los riesgos eran a la baja”.

También se mencionó que las nuevas caídas de los precios del petróleo y la apreciación del dólar “seguramente mantendrán la inflación baja por más tiempo del que se anticipaba previamente”.

Los integrantes resaltaron que “algunas medidas de expectativas de inflación de largo plazo, implícitas en el mercado, habían caído a mínimos históricos”, lo cual apunta a una mayor preocupación sobre las perspectivas inflacionarias y sobre la velocidad de la convergencia de esta variable hacia la meta de 2 %.

En efecto, todas las medidas de referencia de inflación de largo plazo, implícitas en el mercado de Bonos del Tesoro, se encuentran en niveles mínimos que no se observaban desde la crisis de 2009, y muy inferiores a la meta de 2 %.

Incluso, la semana pasada, el presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, uno de los 10 integrantes con voto del Comité con sesgo más alcista, aseguró que sería “imprudente continuar con la estrategia de normalización de tasas de interés en un entorno de disminución de las expectativas de inflación implícitas en el mercado”.

Estas declaraciones son de suma importancia, considerando que Bullard había sido uno de los más insistentes en comenzar anticipadamente con la normalización monetaria (alguna vez afirmó que no haber subido las tasas de interés en la reunión de septiembre de 2015 había sido un error) y en abogar por un ritmo de subida de tasas más acelerado de lo que estimaba el promedio de los integrantes del Comité, además de que hace apenas un mes dio unas declaraciones en las que señalaba que 4 aumentos de tasas en 2016 “parece adecuado”.

No obstante, llama la atención que ante los acontecimientos recientes en el panorama mundial y en los mercados financieros se afirmara que “la mayoría de los integrantes consideran que aún no había suficiente evidencia para concluir si el balance de riesgos para las perspectivas de mediano plazo se había alterado sustancialmente”.

Los integrantes del Comité parecen mantener la confianza en las perspectivas de mediano plazo, especialmente debido al buen desempeño reciente del mercado laboral.

Incluso, algunos integrantes resaltaron que “los indicadores del mercado laboral tienden a reflejar una mejor lectura temprana de la fortaleza subyacente de la economía”, comparado con otras medidas de actividad.

Estas últimas aseveraciones nos hacen pensar que la Fed aún considera adecuado continuar con la normalización de la tasa de interés objetivo más adelante este año, pero que es poco conveniente incrementarla en la reunión de marzo, según explicamos previamente.

En efecto, el mercado está asignando una probabilidad de apenas 6% de que la Fed incremente su tasa objetivo en marzo, mientras que a comienzos de año esa probabilidad era superior a 50 % (incluso, la probabilidad de un incremento en junio también ha caído notablemente).

Ante este escepticismo del mercado, creemos que sería altamente contraproducente que la Fed sorprendiera con un alza de tasas en marzo, pues generaría aún más volatilidad que la actual.

En consecuencia, y según lo venimos anticipando, esperamos que la estimación promedio de la senda de tasas de interés de los miembros del Comité que se publicará en la reunión de marzo será revisada a tan sólo 3 aumentos en 2016, en contraste con los 4 que en promedio estimaban en las proyecciones que se publicaron en la reunión de diciembre.

Seguimos esperando sendos incrementos de 0,25 puntos en las reuniones de junio, septiembre y diciembre, aunque vemos una alta probabilidad de que el incremento de septiembre no ocurra. Lo anterior refuerza nuestra expectativa de tasas de interés bajas por más tiempo en EE.UU.

Andrés Pardo Amézquita
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana

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