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Retorno de la ilusión

¡Qué más da! La historia no es lineal. Cuando nos curamos de un mal, todo pasa por una variedad de causas, entre ellas el amor por algo y alguien.

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diciembre 01 de 2016
2016-12-01 09:02 p.m.
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Rachmaninov era un compositor lejano para mí, hasta el día que me topé con el Concierto para Piano No. 2. Me metí en su música y luego en su vida. Me fueron cautivando sus melodías románticas llenas de nostalgia pero también las tonalidades de su biografía.

Nacido en 1873, a los 9 años, Rajmáninov fue inscrito en el conservatorio de San Petersburgo. No fue un buen alumno y en alguna ocasión llegó al punto de falsificar sus notas. En 1885, la junta del conservatorio lo expulsó. Aun así, fue admitido en el conservatorio de Moscú, del cual fue uno de los alumnos más brillantes y se graduó con medalla de oro en composición. Para entonces ya había escrito algunas obras importantes.

Su primera sinfonía estrenada en 1897 no tuvo buena acogida y la crítica se despachó sin piedad. Rachmaninov entró en una depresión que lo llevó a dejar de componer por un buen tiempo. Gracias a la insistencia de su familia, fue a ver a Nikolai Dahl, médico y sicoterapeuta, quien le ayudó a superar la situación a través de un tratamiento de hipnosis.

Años más tarde, uno de sus nietos promovió la idea de que Rachmaninov, romántico irredento y apasionado, se había curado en realidad gracias a que se había enamorado de la hija del doctor Dahl, en las visitas frecuentes a su casa. Pero Dahl era músico también y un notable violonchelista. No hay que descartar que la pasión compartida en la relación médico - enfermo generara una empatía particular y un incentivo para una recuperación más pronta.

Al cabo unos meses de tratamiento, Rachmaninov empezó a componer otra vez, y en 1900 inició una nueva era, que lo llevó a crear su Concierto No 2 para Piano y Orquesta. Tras el éxito de esta pieza y recuperado de su crisis anímica, comienza en pleno su carrera como compositor, pianista y director, que le llevaría a adquirir una fama sin precedentes. Fue director del Teatro Bolshói, entre 1904 y 1906, y realizó varias giras por todo el mundo como pianista.

En 1909, se embarcó en su primera gira estadounidense, ofreciendo casi un concierto diario durante tres meses. Antes de emprender ese viaje compuso el Concierto para Piano y Orquesta No 3, y solo tuvo tiempo para ensayarlo en el barco en un teclado sin sonido. Con la Revolución Rusa, abandona su país y se hacen más frecuentes sus giras, mientras su música era prohibida en la nueva URSS.Terminaría por vivir en Estados Unidos y murió en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, en Beverly Hills.

Me produjo una curiosidad enorme la historia de su curación, la cual sugiere múltiples hipótesis, tan románticas como lo fue su inspiración. Difícil saber qué tanto se debió a la terapia de hipnosis del doctor Dahl, a quien Rachmaninov dedicó su Concierto No. 2. Pero la empatía entre ellos dos, atada alrededor de la música, sin duda tuvo mucho que ver. A lo mejor, el amor por la hija de su médico le agregó otro tanto.

¡Qué más da! La historia no es lineal. Cuando nos curamos de un mal, todo pasa por una variedad de causas, entre ellas el amor por algo y el amor por alguien. O, quizás, el amor sin más, que mantiene viva una ilusión.

Jaime Bermúdez
Excanciller de Colombia
jaimebermu@gmail.com

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