No siempre es tiempo de cambiar de empleo, ¿Por qué?

Es común oír “quiero cambiar de trabajo, ya cumplí mi ciclo en ese puesto”. Vea las señales que le indican que es mejor esperar.

Las personas solemos movernos en ciclos. Establecemos rutinas y hábitos que, luego de un tiempo, queremos romper.

Las personas solemos movernos en ciclos. Establecemos rutinas y hábitos que, luego de un tiempo, queremos romper.

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Revista
POR:
María Cecilia Bedoya G.
abril 15 de 2016 - 12:16 p.m.
2016-04-15

Es también común querer oxigenarse y seguir el principio de que “en la variedad está el placer”. Pero los cambios tienen su momento oportuno y deben ser tan planeados y cuidadosos como sea posible. El trabajo puede verse como ciclo, rutina, un lugar al que vamos diariamente, unas caras que vemos la mayor parte del tiempo, una relación de subordinación o un aplazamiento de las necesidades personales en función de prestar profesionalmente un servicio, pero es mucho más. Es sustento, crecimiento personal y profesional, oportunidad y aporte a la sociedad, entre muchas otras cosas buenas.

Si se quiere cambiar de trabajo es, entonces, fundamental tener en cuenta:

-¿Cómo se está comportando el mercado de trabajo?. En ManpowerGroup, por ejemplo, cada tres meses informamos sobre las regiones, los países, sectores económicos y ciudades en las cuales el empleo tiende a disminuir, sostenerse o aumentar. Lógicamente no es buena idea cambiar de trabajo cuando el entorno se pronostica como adverso.

-¿Qué fortalezas reales se tienen para dejar atrás lo que se conoce y comenzar a trabajar con otras personas, en otro lugar, con otra cultura organizacional y otras formas de ver y valorar lo que uno sabe, hace y le gusta?.

-¿Cómo está mi relación laboral en el lugar en el que trabajo y qué tanto y qué tan pronto puede cambiar la situación que me está animando a cambiar de empleo? Muchas veces las cosas se ven de un color hoy y de otro muy distinto mañana, y si uno tiene claro su proyecto de vida y qué tanto el trabajo que hace le ayuda a cumplirlo, debe mantener firmeza ante los obstáculos. No se puede hacer un cambio de trabajo basándose en una decisión meramente emocional, la posibilidad de error y de un mayor malestar en el nuevo empleo es altísima.

NO ES MOMENTO DE CAMBIAR CUANDO…


-Se está alterado, sin tener claro si el problema laboral que se percibe, es estructural o si es transitorio.
-El superior es un buen ejemplo a seguir y está abierto a brindarle oportunidades de crecimiento a través de un plan de carrera claro y de capacitación continua.

-Cuando no hay seguridad de encontrar otro empleo que garantice la cobertura de las necesidades, o no se cuente con otras fuentes de ingreso.

-Cuando hay una crisis económica. Es tristemente recurrente la costumbre de suprimir los puestos de más reciente ingreso en una empresa cuando hay dificultades.

-Cuando se recibe una oferta exageradamente tentadora, generalmente con promesas de un salario que crecerá con el tiempo, una nueva vida en otro país, etc, y el oferente evita dar datos concretos y detallados. Sin información confiable no se puede tomar una decisión en la que se juega su futuro y el de las personas que dependen de usted.

-Cuando se tiene más de 40 años de edad. Cambiar de empleo en ese punto de la vida, a pesar de tener muy consolidado el dominio de su quehacer, actualmente requiere de mucho más cuidado que antes, pues las formas de trabajar están cambiando mucho y muy rápido y antes de emprender un nuevo rumbo laboral es importante tener la seguridad estar en capacidad de aprender y asumir esos cambios. Lo que conocíamos hace pocos años está dando paso a paradigmas de trabajo muy distintos y cada vez más flexibles.

-Cuando la jubilación está relativamente cerca. Es muy importante planificar esa etapa de la vida con tiempo y asegurar la pensión para emprender durante la jubilación otros retos nuevos.

En general, el consejo es que está bien asumir “nuevos retos”, salir de la “zona de confort” y explorar “océanos azules”. Pero hay que ser prácticos, cuidadosos y responsables al hacerlo y jamás saltar de un trampolín sin saber si la piscina tiene agua. El prestigio profesional se construye con constancia y es una valiosa posesión para cualquier persona. Por eso un cambio de trabajo debe ser una jugada inteligente, nunca un arrebato, una ligereza.

María Cecilia Bedoya G.
Subgerente ManpowerGroup Colombia