Cuba más cerca del mundo

Siempre me llamó la atención que la isla -un país pequeño, con pocos recursos naturales y una economía poco diversificada- lograra sobrevivir, desarrollarse y mantener su sistema de apoyos sociales.

Se espera que pronto se dé la salida de Cuba de la Lista de Estados patrocinadores del terrorismo, y en septiembre quedaría obso

Reuters

Se espera que pronto se dé la salida de Cuba de la Lista de Estados patrocinadores del terrorismo, y en septiembre quedaría obso

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mayo 26 de 2015 - 04:32 p.m.
2015-05-26

Cuba atravesó dos grandes reconversiones productivas, tecnológicas y comerciales desde 1959. La primera en los 60, cuando la ruptura con Estados Unidos la privó de más del 70 % de su comercio exterior y del proveedor de su matriz tecnológica. Aislado de casi todo el hemisferio, el país se integró a la economía internacional socialista.

En los 90 cayó el campo socialista. Cuba perdió el 85 % de su comercio exterior y la fuente de tecnología de su desarrollo industrial. El PIB cayó entre 35 y 50 %.

Sin créditos multilaterales, con acceso caro a los comerciales y grietas estructurales en su economía, tocó fondo pero no colapsó: legalizó el dólar y estimuló las remesas. Abrió limitadamente la inversión extranjera y el empleo privado. Levantó en poco tiempo una de las primeras industrias turísticas de la región. Impulsó un sector biofarmacéutico y de servicios médicos que genera 6.000 millones de dólares anuales, e ingresó a Petrocaribe.

Por entonces, el embargo estadounidense (instaurado por una orden ejecutiva de Kennedy en 1962, prorrogada anualmente por cada presidente) fue ampliado, codificado e internacionalizado por las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996). Desde 1982, Cuba era incluida por el Departamento de Estado en la Lista de Estados patrocinadores del terrorismo, lo que imponía obstáculos adicionales a sus transacciones.

El actual proceso de normalización, las medidas de Obama para modificar el régimen de sanciones a Cuba y su notificación al Congreso para retirarla de la lista vinculada con el terrorismo crean un entorno nuevo, que abre perspectivas al comercio y los negocios bilaterales, y que se refleja en las relaciones de la isla con el mundo.

LA NUEVA VISIÓN

Nunca antes fue tan fuerte el cabildeo antiembargo. Desde enero pasaron por La Habana congresistas y altos funcionarios, el gobernador Andrew Cuomo con una misión comercial, delegaciones del New Jersey Technology Council y la U.S. Agriculture Coalition for Cuba (USACC).

La USACC, el lobby bipartidista Engage Cuba -contra la prohibición de turismo a la isla- y New Cuba PAC -que apoya a candidatos políticos favorables al acercamiento- surgieron este año.

Unos 200 ejecutivos asistieron a la Cuba Opportunity Summit en Nueva York. Más touroperadores estadounidenses ofrecen paquetes a la isla bajo licencia del Departamento del Tesoro.

Cuba está hoy entre los negocios de unas pocas empresas y en los planes de muchas. En las finanzas hay cautela. Las multas a Credit Suisse (536 millones de dólares en 2009), BNP Paribas (8.900 millones en 2014) y Commerzbank (1.710 millones en 2015) por transacciones con Cuba y otros países son un fuerte disuasorio. La desconfianza mantiene reacios a los bancos; quieren asegurarse de no correr riesgos al tratar con la isla.

LOS CAMINOS DE OBAMA

Todo podría cambiar desde finales de mayo, al hacerse firme su salida de la Lista de Estados patrocinadores del terrorismo. En septiembre, Obama afronta el ejercicio de prorrogar la Ley sobre Comercio con el Enemigo, aplicada a Cuba desde 1962. La lógica indica que no lo hará.

Al embargo le queda más tiempo, por ser asunto legislativo. Analistas consideran que Obama puede maniobrar vía licencias y solo cuatro elementos están fuera de su alcance y atañen al Congreso: la prohibición a subsidiarias de Estados Unidos en terceros países de comerciar con Cuba, la prohibición de turismo y transacciones con propiedades norteamericanas nacionalizadas en la isla, y la obligación de que esta pague en efectivo y por adelantado ventas agrícolas de Estados Unidos.

El acercamiento atrae a otros. La Habana recibió últimamente al presidente de Francia; a los cancilleres de Rusia, la Unión Europea y Japón; al secretario de Comercio de España, y al ministro italiano de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional. En septiembre espera al Papa.

Bruselas quiere concluir este año el diálogo para un acuerdo político y de cooperación bilateral. Rusia, China y Brasil tienen importantes proyectos con la isla. Japón brindará asistencia financiera no reembolsable para la reforma y ampliará el intercambio económico, mientras que empresas británicas invertirán al menos 400 millones de dólares.

Entre tanto, muchas compañías estadounidenses no pueden o no se deciden a dar el paso, esperando un escenario más claro.

Cuba, un mercado “virgen” de 11 millones de consumidores, confirma su peso simbólico y estratégico. Finalmente el país podría pasar de ser la economía de resistencia a una de desarrollo duradero. Algunos rezan porque no vuelva la dependencia a un solo mercado, como antes, y se abra efectivamente a todo el mundo.

Hernán Gómez

Especial para Revista Portafolio