‘Drummond es un jugador de largo plazo en Colombia’

José Miguel Linares, presidente de la minera, señala que los planes de inversión están congelados hasta que se destraben temas como la terminación de una doble línea férrea y se entienda cuál será el rumbo que tomarán los precios del carbón.

José Miguel Linares, presidente de  Drummond.

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José Miguel Linares, presidente de Drummond.

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mayo 26 de 2015 - 05:35 p.m.
2015-05-26

Estar al frente de una operación de minería de carbón por estos días se convierte en un reto gerencial. A los bajos precios en el mercado internacional, por ejemplo, Drummond tiene que sumarle otra serie de obstáculos que se atraviesa en el desarrollo de su negocio de exportación del mineral.

Fallos judiciales de complejo cumplimiento, comunidades en contra de ciertas operaciones, la necesidad de terminar una doble línea férrea para aumentar la producción y unos problemas de reputación mal manejados en el pasado hacen parte del panorama de José Miguel Linares, presidente de esta firma en el país.

El alto ejecutivo, quien prácticamente se graduó de la universidad y se vinculó a esta compañía hasta llegar al máximo cargo, habla de estos y otros retos del carbón en Colombia.

Drummond lleva años operando en el país, pero tiene un bajo perfil público, ¿por qué?

Es parte del carácter de la compañía. Somos una firma privada con tradición en minería de carbón en Estados Unidos desde 1953. Trabajamos de la mano de las comunidades que nos rodean, pero nunca hemos hecho alarde de eso. En los últimos años caímos en la cuenta de la necesidad de mostrar ese trabajo, porque es mucho el impacto que tiene la empresa en el sector y en la economía del país.

¿Cuánto les ha costado eso en términos de reputación y percepción de actores externos?

Mucho, porque al mantener ese bajo perfil algunos contradictores de Drummond y de la minería se encargaron de atacarnos y crear una imagen diferente.

Eso incluyó procesos legales en cortes diferentes a las colombianas…

Así es, varios procesos que nos iniciaron en Estados Unidos, pero afortunadamente el desenlace ha sido positivo: de cuatro procesos que nos han iniciado, tenemos tres con sentencias favorables, cuya apelación salió a favor de la compañía.

¿Qué es Drummond en términos de capacidad de producción y empleos generados?

Drummond tiene 5.000 empleos directos, contratos a término indefinido, y en contratistas de tiempo completo, otros 6.000. En empleos indirectos, 15.000. Además, una capacidad para producir 35 millones de toneladas al año, y un puerto que nos da una capacidad instalada para 60 millones de toneladas al año, con un equipo férreo para transportar ese carbón, aunque con la limitante de que la doble línea férrea no ha sido terminada: Fenoco no la ha concluido, y con un gran impedimento, que es la decisión de la Corte Constitucional de restringir el paso nocturno.

¿La inversión reciente más grande es la del Puerto?

Sí, ascendió a más de 400 millones de dólares. Incluyó el muelle de cargue directo con dos cargadores de buques y la ampliación de las instalaciones en tierra para almacenamiento y manejo de carbón, porque se instalaron bandas transportadoras y sistemas de apilamiento que hacen más rápido y eficiente el sistema de operación del puerto.

¿Qué les responde a quienes sostienen que la anterior operación causó daños ecológicos en la bahía de Santa Marta?

Que no es así, y que para hacer ese tipo de afirmaciones se requieren estudios técnicos detallados que nunca se hicieron. De hecho, la decisión del Gobierno de obligar al cargue directo nunca se basó en ellos. El sistema de manejo del carbón con barcazas en los puertos es un sistema que se venía utilizando en Colombia y varias partes del mundo de manera eficiente, y se ha demostrado que se puede hacer. Se tomaron todos los cuidados en su manejo. Desafortunadamente hubo accidentes, hay que reconocerlo, pero el impacto generado por esos accidentes no fue tan grande como el que apareció ante la opinión pública.

Si se concluye la segunda línea, ¿qué capacidad tendrían?

Se está implementando un sistema de comunicaciones en la línea férrea, el más moderno del mundo en comunicaciones para trenes, y con eso ganamos eficiencia. Cuando tengamos la doble línea completa, la capacidad será de más de 80 millones de toneladas al año.

Ustedes son socios de Fenoco, ¿cuál es el cuello de botella?

Hacen falta 40 kilómetros, esperamos este año construir 16 kilómetros. El impedimento ha sido la licencia ambiental en algunas poblaciones para construir la segunda línea. Hoy en día tenemos el asunto específico de Bosconia, en donde hay oposición a la construcción de la segunda línea por parte de algunos residentes de la comunidad.

¿Cómo se maneja eso, además de la sentencia de la Corte?

La decisión del Gobierno es que se haga la línea paralela por el corredor existente desde hace años. Hay varias medidas que se han implementado: esmerilado de los rieles, engrasado, eliminación del ruido de la campana del tren en su paso nocturno por las poblaciones, y se ha logrado reducir bastante el ruido. Lamentablemente, estamos en una situación compleja: la Corte Constitucional cambió el fallo de una tutela y dijo que el Tribunal del Cesar debía verificar el cumplimiento. El Tribunal dijo que debe ser tal como lo dice la Corte. La Corte va más allá y señala hasta qué medidas técnicas deben tomarse, y una de esas es la construcción de un tipo de barreras. Pero cuando Fenoco va a construirlas, encuentra que algunos de la comunidad se oponen.

¿Eso los limita en qué capacidad de transporte?

En un 25 por ciento de la capacidad del tren, que reduce carga en cerca de 25.000 toneladas diarias. Se movían 110.000 toneladas diarias, es decir, al año, unos 9 millones de toneladas.

¿Los planes de aumentar la capacidad siguen vigentes?

Estamos con planes inciertos, porque todo depende de en cuánto tiempo logremos levantar la restricción nocturna al tren. Los planes de exportaciones este año están en alrededor de 33 millones de toneladas, todo sujeto a qué tan pronto se levante la restricción.

Si se supera eso, ¿seguirían con planes de aumento de producción más allá de 33 millones de toneladas?

Es difícil decir que vamos a aumentar la producción, porque los precios del carbón en el mercado internacional no son los mejores. Venimos de una caída paulatina de precios bastante grande y tendríamos que ver cómo se comporta el mercado internacional, lo que determinaría si aumentamos la producción.

¿Cuál es la visión que tienen de lo que pasa en un mercado en el que los productos básicos muestran una tendencia a la baja, principalmente los asociados a la energía?

Los que llevamos años en este mercado, sabemos que esto es cíclico. Nos preocupa que el ciclo de bajos precios vaya a ser más largo que otros. Esperamos que no bajen más, pero no esperamos que vayan a repuntar mucho el próximo año.

El carbón, como fuente de generación de electricidad, va a tener menos espacio. No son solo bajos precios, sino un tema de demanda que pueda afectar el negocio…

Si uno mira lo que pasa en los países que han anunciado reducciones en el consumo de carbón para la producción de energía, vemos que están hablando de algo que empezaría a ocurrir en unos 15 años. No creemos que esa reducción en el consumo de carbón vaya a darse en el corto plazo.

¿Es competitiva Colombia en el mercado internacional?

El país sigue siendo competitivo porque tiene un carbón de excelente calidad y porque hay operaciones eficientes.

Las reservas de carbón -en teoría- dan para un par de siglos de producción. ¿Cómo analizan el tema dentro de este mercado cambiante?

El país tiene una vocación de largo plazo así como una economía que durante varios años ha sido dependiente del carbón y el petróleo. Drummond tiene reservas de más de 1.800 millones de toneladas, y nos van a dar para muchos años.

¿Cómo es su trabajo en el día a día?

En Bogotá, la principal labor es interactuar con el Gobierno, con las autoridades, y tenemos un buen canal de comunicación. Aparte, estamos en permanente contacto con la operación, y hay una relación día a día con la casa matriz, que siempre pregunta qué pasa en Colombia con el Gobierno y con los temas de Fenoco.

Hay voces que dicen que, en la repartición del ponqué, a Colombia no le toca una buena tajada y que hay que cambiar esas proporciones, lo que se llama el ‘Goverment take’. ¿Qué opina al respecto?

Todo lo contrario. En el congreso minero decíamos que el ‘Goverment take’ de Colombia es muy alto. En las mineras de carbón es de más del 70 por ciento y, si nos comparamos con otros países de vocación minera, no somos atractivos. Colombia ha perdido posiciones en competitividad. La industria minera le pide al Gobierno un plan de choque que alivie esa carga impositiva tributaria dados los bajos precios.

Algo de eso se incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo. ¿Cuál es su percepción?

En el PND se tomaron decisiones importantes, pero las que están tomadas para el plan minero se enfocan hacia la exploración, lo cual es importante, pero no para nuestra situación. Las decisiones que se requieren deben estar enfocadas al tema tributario.

¿Concretamente en qué?

Se han hecho varias propuestas al Gobierno, parecidas a las del sector petrolero, en el sentido de un incentivo por la inversión en activos fijos productivos; mirar la proporción del Cree, la autorretención es de niveles muy altos, al igual que las devoluciones del IVA.

Una de las críticas a la minería en Colombia es que las poblaciones y zonas de influencia no han mejorado su nivel de vida. ¿Qué opina?

Los niveles de vida han debido mejorar mucho más, pero sí ha habido avances y se ve en la infraestructura de las poblaciones. Sin embargo, el principal problema ha sido la inversión de las regalías. Primero, fueron mal invertidas o robadas, y ante eso promovimos veedurías ciudadanas y se lograron cosas importantes. Posteriormente, la reducción en el porcentaje de regalías que reciben los municipios productores afectó el nivel de ingresos de las regiones. El Gobierno ahora toma una medida al frenar esa disminución y aumentar el 30 por ciento.

En 2019 Drummond tendrá que renegociar su primera concesión. ¿Qué planean?

La solicitud ya se la hemos hecho a la Agencia Nacional de Minería. Es importante porque, si se mira el mapa minero de las áreas de Drummond, manejamos una operación integrada que es fundamental, pues maximiza la recuperación de las reservas, al no dividirlas como contratos separados; aumenta el porcentaje de retrollenado en las áreas, y reduce el número de botaderos externos que se van a requerir.

¿Cómo ve usted la compañía en el largo plazo?

Sólida, sana financieramente, que tiene fe en Colombia y le apuesta. Por eso hacemos inversiones, porque somos un importante jugador a largo plazo.

EL GAS METANO ASOCIADO AL CARBÓN

“Somos pioneros en Colombia, especialmente en el Cesar, donde tenemos un campo listo para iniciar producción. Falta que salga la licencia. Hay mala información en cuanto a lo que significa la producción de gas metano asociado al carbón, porque es diferente a lo que hace en la producción de gas convencional y no convencional. Son una especie de pozos pequeños que llegan al carbón y se empieza a sacar el agua hasta cuando se logra encontrar el momento en que el gas atrapado en los mantos de carbón sale con el agua y se separa en superficie. Colombia tiene importantes reservas de gas que necesitamos en este momento. Las reservas que tenemos en Cesar y La Guajira son altas”.

Ricardo Ávila Pinto

Director de Revista Portafolio