Arrecife mesoamericano, el muro del Caribe

Es el segundo más largo del mundo y defiende las costas de cuatro países.

Este banco de naturaleza acuática tiene unos 1.000 kilómetros de longitud.

Agencias

Este banco de naturaleza acuática tiene unos 1.000 kilómetros de longitud.

POR:
octubre 25 de 2013 - 11:47 p.m.
2013-10-25

El arrecife mesoamericano, un ecosistema con distintos hábitats que incluye una plataforma continental, una pared de roca calcárea y una laguna arrecifal que llega hasta la costa, se prolonga a lo largo de unos 1.000 kilómetros, y solo es superado por el australiano.

En esta barrera natural que nace en Cabo Catoche (punta sureste mexicana) y recorre la costa caribeña de México, Belice, Guatemala y Honduras, viven más de 500 especies marinas como el tiburón ballena y el manatí, y más de 60 especies de corales, con millones de años de antigüedad y que conviven en simbiosis con algas.

Esto lo convierte en un ecosistema muy rico, que además sostiene la economía turística de los cuatro países y es clave para todo el sistema pesquero, ya que miles de pescadores dependen de las poblaciones de mero, pargo, caracol marino y langosta como medio de vida, según la ONG The Natural Conservancy.

AMENAZADO

Sin embargo, este ecosistema se encuentra desprotegido, sobre todo ante el cambio climático de los últimos 20 años y la contaminación del agua, producida por las ciudades, viviendas, hoteles y el fertilizante utilizado en los jardines.

Además, se ve afectado por la sedimentación de ríos que llevan agua contaminada de las plantaciones agrícolas, la sobrepesca, el daño de la actividad turística y los virus.

“Y como hay lugares donde se ha dañado demasiado y no hay forma de que se recupere solito, pues le vamos a ayudar”, cuenta Fernando Secaira, especialista marino, sobre el primer proyecto que busca restaurar áreas de arrecife por medio del trasplante de colonias de coral crecidas en viveros, según informa la organización responsable, Oceanus.

Este proyecto iniciado en el 2007 cuenta con un financiamiento de 5 millones de dólares por parte del Banco Mundial y se centra en la restauración de la Acropora Palmata, una de las especies de coral de mayor crecimiento, mediante viveros acuáticos.

“Nosotros iniciamos el proceso, pero la naturaleza tiene que hacer lo suyo”, explica Gabriela Nava, cofundadora de Oceanus, quien anuncia que, si funciona y se consigue más de 80 por ciento de supervivencia, se colocarían más viveros para lograr una “producción masiva”.

Uno de los principales peligros a los que se enfrenta el coral del arrecife es el ‘blanqueamiento’: con las altas temperaturas, el alga “empieza a trabajar más rápido, genera demasiada energía, se quema y queda liberada por el coral, que se alimenta en un 70 por ciento gracias al alga, y por tanto puede llegar a morirse”, según la experta.

Al perder esa capacidad de alimentación, “queda transparente, lo que se ve es lo blanco del esqueleto de coral, que es carbonato de calcio”, resume esta bióloga sobre un proceso que “ocurre en todos los arrecifes del mundo por efecto de las altas temperaturas, y se está viendo cada vez más frecuentemente”.

EFE

Siga bajando para encontrar más contenido