Aveiro, la ‘Venecia’ de Portugal

A medio camino de Oporto y Coimbra, esta peculiar ciudad presume de canales, barcos “moliceiros” y de un encanto que atrapa cada año a miles de turistas de todo el mundo.

Un buen plan es recorrer los cuatro principales canales de  la ciudad a bordo de un “moliceiro”, pasear por sus peculiares barri

Archivo particular

Un buen plan es recorrer los cuatro principales canales de la ciudad a bordo de un “moliceiro”, pasear por sus peculiares barri

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febrero 14 de 2015 - 01:03 a.m.
2015-02-14

Hace décadas que la etiqueta de “la Venecia de Portugal” lanzó la proyección turística de Aveiro, ubicada a unos 220 kilómetros al norte de la capital, convirtiéndola en unas de las ciudades más visitadas del país, después de Lisboa y su vecina Oporto, distante a una hora en coche.

Asentada al margen de su imponente ría, de 11.000 hectáreas de las que más de la mitad están siempre inundadas, su parecido con la ciudad italiana no escapa a los numerosos turistas que, día a día, quedan seducidos por su red de canales y las numerosas embarcaciones que funcionan con motor, denominadas “moliceiros”.

El nombre proviene de que antiguamente con ellas recogían el moliço, un alga marina que era utilizada antiguamente para fertilizar los cultivos en el campo.

Las barcas son típicas y exclusivas de la ría de Aveiro, llevan la proa levantada y recuerdan a las góndolas venecianas y son uno de los emblemas de esta urbe de unos 70.000 habitantes.

Precisamente, estas “góndolas portuguesas” son uno de los reclamos turísticos de la ciudad. Decoradas con dibujos tradicionales y caracterizadas con figuras de personajes célebres del país –algunas llevan la efigie del famoso futbolista Eusebio–, una de sus características es su fondo plano debido a la poca profundidad de la ría, la cual es escasamente de dos metros.

A TRAVÉS DE SUS CANALES

Subirse a un “moliceiro” es la mejor forma de conocer esta pintoresca urbe. Lo habitual es tomar una de estas embarcaciones en la plaza de Humberto Delgado y recorrer sus cuatro principales canales, llamados de las Pirámides, Central, de los Santos Mártires y de San Roque, y observar sus emblemáticos edificios y sus puentes tan curiosos. Algunos de ellos recuerdan notablemente a los de Venecia.

Joao Sepulcre, un “timoneiro” –como aquí se denomina a los guías turísticos que reciben día a día a cientos de turistas en sus “moliceiros”–, explica entre risas que Aveiro siempre es comparada con Venecia, “pero debe ser Venecia la que se compare con Aveiro”.

Con cierta prepotencia Sepulcre va explicando a los turistas el origen de la ciudad y la importancia que tuvo esta urbe en la Edad Media como puerto pesquero. También la idiosincrasia de su ría, fruto de la formación de cordones litorales que, desde el siglo XVI, formaron una laguna que actualmente está considerada como uno de los más importantes y bellos accidentes hidrográficos de la costa portuguesa.

El recorrido a bordo de una de estas barcazas permite conocer el antiguo barrio de pescadores, con sus emblemáticas edificaciones adornadas con los característicos azulejos portugueses y sus antiguas casas de paja para el almacenamiento de la sal, gracias a sus abundantes salinas, otro de los focos económicos de la ciudad.

EL ENCANTO DE LAS PLAYAS DE AVEIRO

Aveiro ofrece muchas más cosas en tierra firme, como la visita a su catedral, el Convento de Jesús -hoy en día el segundo museo más visitado de Portugal-, la iglesia de la Misericordia y sus playas.

Para visitarlas hay que desplazarse cerca de unos cinco kilómetros y llegar a lugares como Costa Nova, con sus peculiares “palheiros”, casitas de colores pintadas a rayas, o a Praia da Barra, un inmenso cordón litoral reclamado durante todo el año por numerosos surfistas de todo el mundo.

EFE