Una aventura por amor a la ciencia

Pareja emprende aventura desde Argentina a Alaska.

Los viajeros tienen programado realizar una serie de talleres en escuelas rurales.

Archivo particular

Los viajeros tienen programado realizar una serie de talleres en escuelas rurales.

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agosto 31 de 2014 - 09:19 p.m.
2014-08-31

Nico y Lola son dos jóvenes argentinos que han tomado la bandera de la divulgación científica para cruzar América de punta a punta, de Buenos Aires a Alaska, en una furgoneta brasileña de 1981 que será su hogar durante dos años.

“La idea es que los chicos puedan descubrir dónde encontrar la ciencia en su vida cotidiana” y erradicar el postulado de que la “física o la química son cosas aburridas”, explica Nicolás Poggi, ingeniero industrial e impulsor del proyecto que lleva adelante junto a su novia, Lucila Munilla Lacasa, periodista y fotógrafa.

“Vamos a hacer talleres en escuelas rurales” con “experimentos sencillos que puedan ser realizados con materiales propios de cada lugar” y “adaptando un lenguaje entendible para el nivel de escuela primaria”, apunta Poggi.

“Queremos que los chicos puedan hacer sus propias experiencias” y a través de ello profundicen “la interacción con los chicos y las comunidades locales”, agrega.

“Contamos con el apoyo y la experiencia del equipo del Exploratorio de San Isidro”, un espacio donde se realizan experimentos con electricidad, magnetismo, química, física, energía solar, neumática, aerodinámica y que los orienta con los ejercicios más adecuados.

La idea, relata, surgió en un viaje a Perú, en 2013: “Pensamos que en 15 días no nos daba tiempo a, realmente, recorrer, conocer y establecer contacto con las personas del lugar” y llevamos desde entonces “preparándonos para este momento”.

“Pensamos que había que hacer algo distinto y barajamos viajar mostrando cine, pero al final nos decidimos por la divulgación científica”, continúa.

‘Nico’, como le gusta presentarse, se confiesa un apasionado de llevar la teoría a la práctica y admite que detrás del viaje se esconde un cambio de vida y una búsqueda personal.

“Despertarnos y acostarnos en diferentes lugares todos los días, conocer, recorrer, compartir, aprender y relacionarnos con gente que nunca hubiéramos conocido en Buenos Aires. No queremos cruzar más la calle apurados, sino dejar una huella y que otros dejen huellas en nosotros”, asegura.

LARGO CAMINO

Para cumplir su objetivo, hace un año vendieron su carro y buscaron un vehículo fácil de reparar y de encontrarle repuestos en distintos países, lo que los llevó a una camioneta de fabricación brasileña de 1981, que adaptaron y prepararon para empezar el viaje apenas unas semanas después de terminar sus carreras universitarias, el pasado 10 de agosto.

De momento, viven con sus ahorros aprovechando trueques: fotografían los hoteles donde paran, suben sus referencias a la página de Internet donde relatan el viaje (http://kombipalnorte.com) y reciben a cambio hospedaje y comida.

Buenos Aires/ EFE