Boca-River se verán las caras luego de 17 meses

El superclásico argentino es considerado uno de los mejores espectáculos deportivos del mundo.

David Trezeguet, la figura de River, jugará por primera vez este partido.

Archivo Portafolio.co

David Trezeguet, la figura de River, jugará por primera vez este partido.

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octubre 26 de 2012 - 10:20 p.m.
2012-10-26

Este fin de semana, Argentina, uno de los países más futboleros del mundo, tendrá su máxima fiesta.

Luego de 17 meses sin verse las caras en un partido oficial, River Plate y Boca Juniors protagonizarán uno de los clásicos más apetecidos del mundo.

Pasó casi un año y medio sin que estos dos grandes de Suramérica se enfrentaran, debido al descenso de categoría que sufrío River el campeonato pasado.

No es exagerado afirmar que se trata de un gran acontecimiento deportivo, más allá de que el trámite del partido resulte bueno, intenso o definitivamente malo.

El periódico británico The Observer definió este choque de gigantes con letras mayúsculas cuando dijo “uno no tiene derecho a morirse sin haber visto, al menos una vez, un superclásico entre Boca y River”. Otro periódico del Reino Unido, The Sun, lo calificó como “la experiencia deportiva mas intensa del mundo”.

La verdad es que es un espectáculo que no se puede ignorar. Este domingo, a la 1 p.m. hora de Colombia, “las gallinas”, como llaman a River, y los “bosteros”, como apodan a Boca, paralizarán a una parte importante del mundo futbolístico.

Según encuestas de Gallup y de la Secretaría de Medios de Argentina, un 40 por ciento de los hinchas en ese país es de Boca y un 30 por ciento de River.

En esta ocasión, los dos llegan en puestos secundarios de la tabla de posiciones. Boca es quinto, con 18 puntos, a cinco de Newell’s, el líder. Por su parte, River es noveno con 15 unidades. Boca es criticado porque juega mal y le cuesta conseguir triunfos, y River, porque desde que regresó a la primera no ha tenido la contundencia que su historia y su afición esperaban.

El día que juegan Boca-River, el país del sur se detiene hasta para verlo por televisión y pocos pueden sustraerse de su influjo, ni siquiera los que aman otros colores.

“De la misma forma en que el coronel Aureliano Buendía ansiaba conocer el hielo para, de una vez por todas, saciar su curiosidad, empezar con buen pie ‘Cien años de soledad’ y postular a Gabriel García Márquez como futuro Premio Nobel, yo ansiaba ver un River y Boca”, dijo una vez el escritor ya fallecido Roberto Fontanarrosa, declarado hincha y socio vitalicio de Rosario Central.

El juego del próximo domingo reúne muchos ingredientes. Sus historias, como la trágica de 1968, en un feo 0-0 con 90.000 almas en el estadio de River y 71 muertos tras una avalancha humana en el Monumental.

También, sin planearlo, este clásico fue el último juego oficial del astro Diego Armando Maradona. Fue hace exactamente 15 años cuando Diego, aquejado por una contractura muscular y pendiente de que un control antidopaje al que fue sometido en esos tiempos diera otra vez positivo, jugó 45 minutos en cancha de River, y fue sustituido por el entonces juvenil Juan Román Riquelme.

Tenía casi 37 años, fue el 25 de octubre de 1997, ganó Boca 1-2, y Maradona se convirtió en exfutbolista. Boca-River se puede comparar a un Real Madrid-Barcelona, a un Inter-Milán o a un Manchester United-Liverpool.

Es un partido aparte. Los seguidores de uno y otro bando podrán perdonarle a su equipo que no gane el campeonato, pero nunca que pierda el clásico.

HISTORIA DE COLOMBIANOS

Este partido tiene mucho que ver con Colombia, pues varias veces jugadores de nuestro país lo vivieron como protagonistas.

En el que fuera el último juego como profesional de Diego Maradona, un 25 de septiembre de 1997, Óscar Córdoba y Jorge Bermúdez, con Boca, protagonizaron el triunfo 1-2 sobre River Plate. Otros, como Mauricio Serna, Mario Yepes, Amaranto Perea, y Radamel Falcao García, entre otros, también hacen parte de esta historia. Otra despedida en un superclásico fue la de Matías Almeyda, hoy técnico de River.

En el 2011, ‘el pelado’ salíó expulsado de La Bom- bonera y River perdió 2-0.

Meses después dejó el fútbol, River descendió, y él asumió como DT el reto de subirlo a primera.