Brasil enterró dos veces al mismo presidente

João Vicente Goulart ‘Jango’, quien gobernó al gigante suramericano entre 1961 y 1964, fue depuesto por un golpe de estado.

João Goulart con los honores de Jefe de Estado que le faltaron en el primer sepelio, en 1976.

AFP

João Goulart con los honores de Jefe de Estado que le faltaron en el primer sepelio, en 1976.

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diciembre 08 de 2013 - 08:29 p.m.
2013-12-08

El exmandatario que fue depuesto por el golpe que instauró una férrea dictadura militar de 21 años hace casi medio siglo, fue de nuevo sepultado en su ciudad natal de Sao Borja, al sur de Brasil, pero esta vez con los honores de jefe de Estado que le faltaron en el primer entierro, hace 37 años.

João Vicente Goulart, hijo del expresidente, pidió la exhumación de los restos de su padre este año por considerar que fue envenenado en el marco de la Operación Cóndor, un acuerdo de cooperación suscrito entre las dictaduras militares de América Latina entre 1970 y 1980, que oficializó el terrorismo de Estado y promovió persecuciones, detenciones, interrogatorios, torturas, desapariciones y asesinatos contra miles de opositores a ese régimen en Argentina, Brasil Chile, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

El expresidente Goulart estaba enterrado en Sao Borja, pero su fallecimiento ocurrió en Corrientes, Argentina, en 1976. La dictadura no permitió que se le hiciera autopsia ni que se difundieran noticias sobre su muerte y dijo oficialmente que había perecido de un infarto.

El primer entierro del mandatario, además, fue realizado a una velocidad que hizo aumentar las sospechas sobre su eventual asesinato. Los militares dejaron que el cuerpo entrara a Brasil por Uruguaiana, al sur, pero con la condición que fuera llevado a alta velocidad hasta Sao Borja, a 200 kilómetros, donde el féretro debía seguir inmediatamente al cementerio Jardim da Paz.

Pero, ahora, testimonios y documentos que están en manos de la Comisión de la Verdad (CV), creada por la presidenta Dilma Rousseff en el 2012, indican que Goulart podría haber sido envenenado por agentes de la Operación Cóndor, de la que la dictadura brasileña (1964-1985) hizo parte verbal y operativamente.

Uno de esos testimonios tiene que ver con unas declaraciones que dio a autoridades brasileñas y, sin saberlo, al propio hijo de Goulart, el exagente del servicio secreto uruguayo Mario Ronald Neira Barreiro, apodado ‘Teniente Tamús’, que habría pasado tres años grabando y expiando a Goulart y que ayudó a colocar el veneno en las medicinas que consumía el mandatario por orden del comisario de la policía de Brasil, Sergio Fleury, y con la autorización del entonces dictador brasileño, Ernesto Geisel (1974-1979).

Los motivos para su asesinato tendrían que ver con los intentos y contactos de Goulart por reinstaurar la democracia en Brasil y porque se lo considerado peligroso por haber encabezado un gobierno de izquierda y haber mantenido relaciones con países comunistas, como Cuba, China y otros.

El envenenamiento habría sido lento, pues Goulart no era juicioso con los remedios, pero lo que ingirió terminó por provocarle la muerte. Por eso no se habría hecho la autopsia del cadáver, ya que se corría el riesgo de que se identificara la sustancia y se descubriera el asesinato.

El hijo del exmandatario, que preside actualmente el Instituto João Goulart, que preserva la memoria de su padre y busca la verdad sobre su muerte, no está de acuerdo y tilda de ilegítima la amnistía negociada por los militares en la transición democrática para evitar juicios y condenas, porque considera que los crímenes de lesa humanidad jamás prescriben.

Pero, de cualquier forma, la CV instalada por Rousseff no es tribunal, no juzga y solo se limitará a investigar y a identificar a autores de este y otros crímenes de estado cometidos. Voceros de la CV dijeron a Portafolio que los resultados de las investigaciones sobre el posible envenenamiento de ‘Jango’ serán dados a conocer el mayo del 2014.

João Goulart asumió el gobierno de Brasil el 7 de septiembre de 1961, tras la sorpresiva renuncia de su antecesor, Janio Quadros, y después de un acuerdo con los militares y la derecha brasileña de ejercerlo en un régimen parlamentarista, que limitaba sus funciones presidenciales y que lo sometían a las decisiones del Congreso.

Pero en 1963 Goulart promovió un plebiscito para regresar al sistema presidencialista, que le permitió impulsar proyectos de tinte socialista como la reforma agraria, cambios en los sistemas de salud, educación, el aumento de impuestos y exigencias a las multinacionales de invertir sus ganancias en Brasil, entre otros.

Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio

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