En Brasil, el futbol empezó por accidente

Comenzó como un deporte clasista, de blancos, con reglas en inglés, y su fundador nunca imaginó que se convertiría en una pasión de multitudes.

La selección de Brasil es la más exitosa en la historia de la Copa Mundial de Fútbol.

Agencias

La selección de Brasil es la más exitosa en la historia de la Copa Mundial de Fútbol.

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junio 09 de 2014 - 11:53 p.m.
2014-06-09

El joven brasileño descendiente de ingleses, Charles Miller, a quien se atribuye la paternidad del fútbol en Brasil, nunca imaginó convertirse en el fundador del mejor fútbol del mundo, cuando desembarcó en Brasil 1894 con dos pelotas de cuero en su equipaje.

“Miller no pretendía fundar nada. Solo le gustaba el fútbol, como a muchos otros jóvenes el surf, el tenis o el voleibol”, afirma el historiador brasileño Joel Rufino dos Santos en la Historia política del fútbol brasileño.

Recuerda que entonces, aunque el futbol ya estaba de capa caída en Inglaterra donde el cricket lo había desplazado como deporte nacional, lo que Miller llevó a Brasil fue un deporte universitario y burgués. Elegante y obediente a un código.

Un deporte de gentleman, como lo eran en la época el tenis y el golf”.

Dos Santos explica que a Miller no le gustaba el cricket y que, por eso organizó en 1895 el Sao Paulo Athletic Club, el primer equipo de fútbol, que dio el banderazo a los demás equipos pioneros del deporte en Brasil: el Fluminense en Río de Janeiro en 1902; el Fuss-Ball-Club y el Gremio Foot-Ball-Porto -alegrense, en el sureño estado de Río grande do Sul al año siguiente y, el Sport Club de Belo Horizonte en 1904.

“Parecía como una reacción en cadena”, dice dos Santos en su libro.

Cuenta que durante los primeros 10 años, el fútbol en Brasil no fue un deporte ni nacional y mucho menos popular.

Lo describe como un juego inglés y de élite. “…Los jugadores eran en su mayoría, técnicos, industriales o ingenieros ingleses, que hablaban del field, full-back, inside-right, referee, linesman, etc.” y que, hasta 1930, cuando algún jugador lastimaba a otro en la cancha, se consideraba que solo pedía disculpas sinceras si lo hacía en inglés: “I am sorry”.

Dice que el fútbol de entonces era discriminatorio. Los que no tenían dinero para comprar una pelota, uniformes o las boletas más baratas para ver un partido, asistían mirando por sobre las tapias del campo pero, incluso, los que lograban entrar a general se sentían intrusos: cuando los jugadores saludaban al público, jamás se dirigían a ellos sino a los jóvenes y muchachas de alcurnia que ocupaban los lugares más costosos

“Pero pese a ese comienzo, el futbol se enraizó en la cultura brasileña y junto con la música se convirtió en su más popular expresión”, afirma a Portafolio el historiador brasileño José Antonio Barbosa.

“Muchos gobiernos quisieron hacer uso político del fútbol pero no siempre obtuvieron éxito en su propósito. Incluso, varias victorias de la selección brasileña en una Copa del Mundo no siempre correspondió a las victorias electorales de los gobiernos de turno”, añade.

El historiador cita un ejemplo para ilustrar su afirmación: Juscelino Kubistchek (1956-1960) era el presidente cuando la victoria brasileña en la Copa del Mundo de 1958 y dos años después su candidato a la presidencia fue derrotado en las urnas.

En la victoria de Brasil en la Copa de 1970, el régimen militar.

Aprovechó al máximo la conquista deportiva para identificar las conquistas que había alcanzado el en todas las áreas, incluso en lo económico.

“La victoria de Brasil en la Copa de 1994 estuvo acompañada por el triunfo en las urnas del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y la del 2002 con la elección del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Eso significa que, por más que el fútbol sea muy importante para el pueblo brasileño, no siempre influenció en las disputas políticas”, explica.

De todas maneras el futbol sigue siendo el deporte que más despierta pasiones y que más mueve multitudes. Desde la primera Copa del mundo en 1930 hasta nuestros días, este encuentro mundial se convirtió en un mega evento: 200 selecciones disputaron los juegos de las eliminatorias para la Copa de África del Sur en el 2010 y de ese total sólo clasificaron 31 en la disputa de la fase final, junto con el país anfitrión.

Cuando todo comenzó en 1930, la participación fue de solo 13 equipos y en aquel momento no se imaginó que una Copa del Mundo se convirtiera en el evento de grandes proporciones o una gran pesadilla, como lo ha sido para Brasil sacar adelante una monumental inversión que hoy no apoyan el 55 por ciento de los brasileños porque consideran que será más perjuicio que un beneficio para el país, según la más reciente encuesta del diario Folha de Sao Paulo.

Se estima que el mundial que está a punto de comenzar en Brasil será uno de los más costosos de la historia y alcanzará más de los 13.500 millones de dólares, según cifras del comité organizador a finales de 2013 pero hay estimativas que los costos se elevaran a los 20.000 millones de dólares, debido, sobre todo, a los sobre costos imprevistos que representaron la construcción ambiciosa de 12 estadios que, al parecer, triplicaron el presupuesto que Brasil tenía previsto.

El sobre precio en la construcción de los estadios es una de las principales razones por la que los brasileños han salido a protestar contra el mundial.

También lo han hecho porque el gobierno brasileño hizo muchas concesiones a la FIFA que terminaron por afectar a los habitantes de varias ciudades.

En las últimas ediciones de la Copa, casi todas las naciones del Planeta se inscribieron en las eliminatorias. En la Copa de Alemania 2006, los 30 días de la fase final captaron una audiencia televisiva de unos 32 mil millones de espectadores, según cifras oficiales y este año se espera que el número se incremente.

Los países han gastado este año millones de dólares en el desplazamiento de sus equipos y en el de los medios de comunicación que acompañaran su desempeño pero los brasileños creen que muy poco o nada de esa inversión beneficiará a Brasil al finalizar el campeonato.

Gloria Helena Rey

Especial para Portafolio

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