Brasil se goza la fiesta del mundial

Todas las preocupaciones -protestas, crimen y estadios vacíos- no han aparecido. Fiesta, licor, samba y goles han animado a la gente.

Los aficionados han disfrutado el evento tanto fuera como dentro de los estadios.

Archivo Portafolioco

Los aficionados han disfrutado el evento tanto fuera como dentro de los estadios.

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junio 20 de 2014 - 04:30 a.m.
2014-06-20

Se temían protestas masivas, estadios incompletos y crimen rampante. Sin embargo, una semana después del inicio del Mundial, Brasil vive un carnaval y las preocupaciones se han disipado en gran parte.

En lo que se conoce como el ‘jeitinho brasileiro’ -o el estilo brasileño de hacer las cosas- el anfitrión de la Copa del Mundo esperó hasta el último momento para tener todo listo y entrar en el espíritu de celebración.

Además, con su selección encabezando momentáneamente la clasificación en su grupo, cientos de miles de hinchas extranjeros inundando el país y las ‘caipirinhas’ fluyendo, la Copa del Mundo del 2014 ha tenido un inicio con bastante éxito.

En el terreno de juego, incluso en la sofocante ciudad amazónica de Manaos, la Copa del Mundo no ha decepcionado. Zico, leyenda del fútbol brasileño, resumió el éxito del torneo hasta el momento, alabando a los brasileños “que hacen feliz a la gente”, además de la gran cantidad de “goles fantásticos”.

Así mismo, ya hay un héroe: el portero mexicano Guillermo Ochoa, un verdadero cancerbero que frustró las intenciones de los brasileños hasta el final, e incluso atajó magistralmente un cabezazo de Neymar.

DE LOS GASES A LA CELEBRACIÓN

El día de la inauguración en Sao Paulo comenzó en medio de una nube de gases lacrimógenos lanzados por la policía para dispersar manifestantes. Y terminó con fuegos artificiales y euforia luego del triunfo de Brasil por 3-1 ante Croacia, que acallaron las arengas de los manifestantes anticopa.

A pesar de un año lleno de protestas contra los 11.000 millones de dólares de presupuesto destinado a preparar el Mundial, las manifestaciones que tienen lugar en la mayoría de las 12 ciudades sede solo han convocado a un puñado de activistas.

La policía ha detenido a decenas de manifestantes que destrozan entidades bancarias, lanzan piedras y causan desorden. Pero los manifestantes nunca han pasado de ser pocos cientos y los periodistas y hasta los policías muchas veces superan el número de activistas.

FIESTA EN LA PLAYA

Los extranjeros están disfrutando del sol, la hospitalidad y el amor de los brasileños por el fútbol. El epicentro de la fiesta, la playa de Copacabana de Rio, jamás queda vacía, con los aficionados levantando carpas o en ocasiones simplemente acomodándose en la arena para dormir.

En los ambientes denominados ‘fan fest’, para aquellos que no alcanzan a ver el partido en el estadio, cuentan con pantallas gigantes donde se transmiten los juegos y donde se agolpan miles de personas que conviven en una celebración internacional de fútbol, que se condimenta con alcohol y amor.

Pese a ello, en Brasil aún persiste un malestar generalizado frente a casos de corrupción, servicios públicos de mala calidad y la lentitud del crecimiento económico. Pero esos asuntos pueden esperar para después, cuando se acerquen las elecciones generales de octubre. Por ahora, hay una Copa del Mundo en el ‘pais do futebol’.

AFP
 

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