Bucear como terapia para superar las limitaciones

Los participantes de dicho tratamiento son personas con discapacidad, en su mayoría víctimas del conflicto armado.

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agosto 20 de 2015 - 04:04 a.m.
2015-08-20

En las Islas del Rosario, un paraíso en el Caribe colombiano, un centro de buceo desarrolla una terapia experiencial para personas con discapacidad, en su mayoría víctimas del conflicto armado, que olvidan entre corales y fauna marina sus limitaciones con la ayuda de la población nativa.

El director de Diving Planet, Andrés Obregón, creó esta experiencia de buceo recreativo para personas con discapacidad, que cuenta con el apoyo de ProColombia.

Mediante inmersiones en los veinte puntos de buceo que rodean al Parque Natural de las Islas del Rosario, unas 220 personas con discapacidad, en su mayoría víctimas del conflicto armado que vive Colombia desde hace más de 50 años, han gozado de esta terapia de rehabilitación que les cambia su modo de afrontar la vida.

“Al hacer una actividad como esta, donde pueden ‘volar’ libremente, se dan cuenta no solamente de que obtienen un disfrute muy grande, de una reconexión con la naturaleza, sino también de que pueden lograr cualquier cosa que se propongan”, explica Obregón.

EXPERIENCIA QUE CAMBIA VIDAS 

El caso de Camila (nombre ficticio) es uno de los que más conmovió a los instructores, ya que la explosión producida por una mina antipersonas, que pisó su padre y alcanzó a su hermano, le hizo perder una pierna a ella, una niña cuyo sueño era ser modelo.

La experiencia bajo el agua le cambió de manera radical la actitud que tenía frente a la vida y contribuyó a que pasara ese punto de quiebre para empezar de nuevo.

Diving Planet también trabajó con un grupo de diez niños con espina bífida (malformación congénita del tubo neural) en compañía de sus madres, cabezas de familia. Los padres abandonaron el hogar al saber que su hijo nació con esta minusvalía.

APOYO A LA COMUNIDAD

El centro de buceo cuenta además con la aportación de la población nativa de las islas, a quienes les da la oportunidad de dejar sus antiguos trabajos, como la pesca en condiciones precarias o la extracción de arena ilegal, para que se conviertan en guías de turismo ecológico.

Delio Londoño, de 36 años, soñaba con trabajar entre corales desde niño. Desde hace seis años Londoño trabaja en Diving Planet en calidad de ‘Divemaster’, título avanzado para supervisar actividades de buceo, lo que le ha permitido construir su propia casa en la isla y vivir sin preocupaciones con su familia.

En ese proceso de formación constante recibe clases de inglés para comunicarse a la perfección con los turistas que vienen a bucear.

También forma parte de la plantilla Luis David Contreras, de 23 años, guía de ‘snorke’ desde 2013, fecha en la dejó de ganarse la vida con trabajos temporales en el sector de la pesca, la construcción o la hostelería.

El realismo mágico que se vive en los arrecifes de coral de las Islas del Rosario transforma los problemas en retos gracias a la labor social de este centro de buceo, que también ofrece a la población nativa trabajos estables y un programa de sostenibilidad. “Hay personas que llegan con la mirada apagada y salen con luz en los ojos, con esperanza, es increíble”, resalta Obregón.

Carlos Meneses
EFE