Cuando el burdel entra al museo

El Orsay en París organiza una gran exposición en torno al tema de la prostitución.

Cuando el burdel entra al museo

Archivo particular

Cuando el burdel entra al museo

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octubre 25 de 2015 - 08:37 p.m.
2015-10-25

Cuando el Director del Museo de Orsay en París, uno de los más importantes museos del mundo, decidió organizar una gran exposición en torno al tema de la prostitución, lo hizo con toda la intención de producir la publicidad, curiosidad y escándalo necesarios para asegurar un nuevo gran éxito de taquilla.

Llevando el burdel al que es considerado uno de los mejores museos de Europa con la exposición Esplendor y Miseria: Pinturas de Prostitución, 1850-1919 Guy Cogeval, el Director ha logrado una vez más atraer multitudes y, por ende, grandes ganancias, lo cual se ha convertido en una necesidad para los museos del mundo que sufren las consecuencias de la recesión económica global.

Esta no es la primera exposición en el Museo de Orsay con un tema ‘sexy’ y tampoco es la primera en cortejar controversia.

Ya antes el museo enfrentó grandes críticas, y aun más grandes entradas, por su exposición Sade: Atacar el Sol el año pasado, centrada en la influencia de los escritos explícitos del Marqués de Sade en las artes. Y por la exposición Masculino / Masculino: El hombre desnudo en el arte desde 1800 hasta nuestros días, presentada hace dos años.

El éxito de Esplendor y Miseria se debe en primer lugar a la naturaleza audaz y decadente del tema y a la crudeza de muchas de las obras expuestas.

Pero además porque aunque sean explícitas, muchas de ellas son reconocidas obras maestras de los artistas impresionistas más importantes, como Edouard Manet, Edgar Degas, Paul Cezanne, Vincent Van Gogh, Pablo Picasso y Henry Toulouse-Lautrec, quienes sacaban mucha inspiración de los burdeles que pintaron y frecuentaban.

También porque incluye dos salas ‘secretas’ que atraen a las multitudes y donde se prohíbe la entrada a menores debido a las explícitas escenas representadas en fotos y en las primeras películas pornográficas.

Pero, en general, la mayor atracción se encuentra alrededor de razones más ideológicas porque las pinturas, fotografías y esculturas que, como un crítico escribió “romantizan la depravación de la época”, también escaldan sensibilidades y escandalizan a muchos visitantes.

La picardía y el manto de prohibición que rodean el tema de la prostitución tienen a los críticos franceses en un alboroto, especialmente porque piensan que el museo ha decidido abiertamente explotar el lado tabú del tema cuando en la publicidad sobre la exposición advierte que se trata de ‘contenido explícito’ como una forma de atraer visitantes.

El crítico de arte de Le Monde comparó el Museo de Orsay con los teatros de 1970 que solían mostrar películas normales una semana y películas pornográficas la siguiente, para compensar sus pérdidas.

Phillippe Dagen, novelista y crítico, pregunta: “Todo el mundo sabe que los presupuestos culturales están siendo constantemente mordisqueados, pero ¿es realmente necesario buscar visitantes mostrando mujeres desnudas en poses lascivas y hombres desnudos que exhiben sus genitales?”

Esplendor y Miseria es la primera exposición que examina la fascinación artística que se dio cita en París con el aumento de la prostitución en el siglo XIX, cuando la población se multiplicó de manera incontrolable.

Incluye una excepcional colección de obras de pintores, artistas y fotógrafos que con asombro y fascinación capturaron el lado sombrío y prohibido de París entre el Segundo Imperio y la ‘Belle Epoque’.

La naturaleza siempre cambiante de la prostitución y las muchas formas que tomó -de la miseria de las prostitutas callejeras al esplendor de las ‘semi-mundanas’, las ‘cocottes’ y cortesanas- se convirtieron en una obsesión entre los más célebres novelistas, poetas, dramaturgos, compositores, pintores y escultores que trataron de capturar lo que parecía un fenómeno social moderno con matices de indiscreción, pecado y escándalo.

Durante muchos siglos los reyes de Francia y los miembros de la aristocracia mantuvieron cortesanas y amantes, pero en el París de finales del siglo XIX el negocio del sexo para la venta se democratizó e invadió el espacio público con gran auge.

A partir de la Olympia de Manet, el desnudo que conmocionó el Salón de París en 1865 y fuera condenado como inmoral y vulgar para convertirse en una de las obras más importantes de la historia del arte, pasando por reconocidas obras de Degas, Toulouse-Lautrec, Edward Munch, Picasso, Van Dongen y Van Gogh, la exposición muestra la forma en que el mundo de las mujeres ‘de mala vida’ influyó en el desarrollo de la pintura moderna y otras formas de expresión artística.

Esplendor y Miseria también intenta demostrar cómo la prostitución era un tema tan popular para las obras de arte que se asoció con movimientos tan diversos como el naturalismo, el impresionismo, el fovismo y el expresionismo.

La exposición estará abierta hasta el 17 de enero.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio
Luxemburgo